Era un programa de la DW el canal alemán en español en febrero de 2017, un grupo de politólogos respondía la pregunta sobre lo que nos esperaba con la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, después de varias rondas de intervenciones un hombre joven que no llegaba a los cuarenta años, doctor en ciencias políticas, sentenció convencido Yo odiaba hasta ahora la lectura psicológica de los líderes y en general, entender las relaciones internacionales a partir de la psicología de los actores políticos, con Trump, me parece, que no nos queda otra alternativa que leer, entre otras cosas, esto desde un punto de vista psicológico y no siempre racional.
Habría que precisar que cuando dijo psicológico muy seguramente quiso expresar, emocional, porque, la razón también hace parte de lo psicológico, entonces, se refería a que los análisis políticos deben tener en cuenta el lado emocional de los líderes, su personalidad, porque, la política, al ser hecha por los seres humanos es psicología vertida sobre la sociedad. Sin embargo, las facultades de ciencias políticas, de derecho, de periodismo o los partidos poco estudian psicología, específicamente psicopatología, que es la parte que investiga los desajustes mentales, las diversas personalidades, las causas de los trastornos, etc. La política aún no asume el conocimiento que la psicología puede aportar para no dejar enfermar emocionalmente a los países. Hoy el escenario mundial nos está mostrando la importancia de la psicología para abordar estos procesos de destrucción de la paz mundial. Porque, para destruir la paz se necesita de una cierta condición psíquica límite.
Durante la entrevista que el presidente Petro dio a raíz de su enfrentamiento con Trump, se refirió a que la persecución y la inferiorización que este presidente hace de los indocumentados en Estados Unidos le recuerda la Alemania de Hitler en 1933, advirtiendo: se están siguiendo los mismos pasos. Esa advertencia que hace Gustavo Petro implica un proceso de sistematización de los acontecimientos históricos atesorados en su memoria, lo que probablemente no sepa el presidente colombiano y muchas personas en el mundo político, es que existe un estudio hecho por un psiquiatra y psicólogo polaco víctima de la persecución del mal llamado socialismo soviético, Andrej Lobaczewski, donde muestra los pasos que llevan al fascismo de lo individual a lo colectivo. Su libro Ponerología política, el mal en el poder político, es un texto que merece ser estudiado por la riqueza de los hallazgos psicológicos en el caos político; es preciso leerlo con el acompañamiento de un experto en psicopatología porque, el texto está lleno de términos técnicos de esta área, tornándose complejo.
De los aspectos valiosos que nos deja este autor fallecido en 1985 es que una personalidad como la de Hitler, Stalin, Mussolini, Netanyahu, Pinochet, entre tantos otros y ahora Trump, quien ocupa la atención mundial, no llega sola al poder, llega a través de una dinámica grupal que, por lo general, empieza enarbolando propósitos deseados por el pueblo. Se va formando un primer grupo de entusiastas sanos con sus esperanzas políticas siguiendo a ese líder. El brillo del grupo que marcha hacia sus fines colectivos atrae a ciertas personalidades desajustadas que, poco a poco, empiezan a rodear al líder y a desplazar al grupo originario mediante intrigas, mentiras y manipulaciones. El propósito inicial se va distorsionando como en la Alemania nazi.
En la misma línea de la advertencia que hace el presidente Petro, este investigador polaco nos avisa que, por lo general, el líder fascista detrás de su máscara de cordura es un ser frío, calculador, codicioso, hábil en usar a las personas como cosas a las que instrumenta para sus fines personales, pero disfraza sus intenciones como de bien colectivo; por eso, inicialmente, se le acercan las personas sanas, las que serán desplazadas por un grupo secundario con perversas intenciones. La atmósfera antes liviana se enrarece, se inician los lenguajes cifrados, la información pasa incompleta…, hasta que empiezan ciertas reuniones en las penumbras como lo dejó plasmado para la posteridad Francis Ford Coppola en una de las más bellas películas de la historia del cine El Padrino cuando el clan de la mafia rodea a Michael Corleone en su oficina y su esposa, Kay, quien estaba afuera sirviendo un café, ve, desconcertada, cómo le cierran la puerta en sus narices, ahí, perdió para siempre a su esposo y, empezó la tragedia de Michael. En ocasiones, cerrar la puerta, es uno de los signos de una política malsana.
De repente, veo que el presidente Petro, quien se ha caracterizado en su vida por tumbar mitos políticos y enaltecer a quienes han contribuido con la libertad en Colombia, abre la puerta del consejo de ministros el pasado martes por la noche para que todo el país presenciara esa reunión; algo nunca visto en Colombia y casi en ningún otro territorio. Con ese gesto, la puerta abierta se convierte en un símbolo de la política presente en Colombia. El mensaje no admite equivocaciones, así como una puerta cerrada es el misterio, el complot, la complicidad…, pasos hacia el fascismo; la puerta abierta es la sinceridad, la franqueza, la transparencia…, son pasos para la democracia. Sin embargo, nunca está demás que antes de abrir una puerta se tenga un poco de esmero porque, es muy bonito que quien pase y mire para adentro vea flores, también comprenderá que algunas veces haya algunos pétalos caídos sobre la mesa. Que las puertas de adentro también se abran, que, entre el sol que estimula la vida, que en las mañanas los habitantes puedan respirar aire fresco y limpio en todos los recintos para que empiecen con alegría el nuevo día.
La política debería apoyarse un poco más en la psicología como lo intuye el joven politólogo entrevistado en la DW para la construcción de la democracia. Inspirar siempre a los grupos cercanos tal como se inspira a todo un país, así como le habló Winston Churchill a la Cámara de los Comunes del Parlamento Británico, lo que después se transmitió por radio ante la amenaza nazi en 1940. En medio de un escenario de angustia por la guerra su voz, su emoción, impulsó la moral de su gente, de los aliados, envió un mensaje al mundo y desafió al nazismo alemán quedando para la historia Lucharemos en las playas, lucharemos en los campos, en las calles, lucharemos en las colinas…, nunca nos rendiremos.