Regresábamos a través de la amplia autopista de un encuentro lejano con distintas personalidades del gobierno egipcio. En esas situaciones la atención está en su máximo nivel por el tipo de información que se comparte, el protocolo que siempre se debe mantener y por la conciencia atenta de representar bien al país. Ahora, era el momento de contemplar el paisaje a lado y lado de la autopista tapizado con el color del desierto; de encontrarse con un pedazo de tierra verde sembrado de naranjos; de ver un viejo camión cargado de tomates cuidado por un niño campesino usando una vieja bata larga sentado feliz en el planchón, saludándome con su manita, le tiro un dulce beso mientras la velocidad de los vehículos hace fugaz esa alegría; de escuchar la música que acompaña mi mirada a través de los cristales allá a lo lejos donde el horizonte nos espera al pie de una venta de café…, Si vos te vas, mi amor, si vos te vas, nada más podremos decirnos, mi amor…, la vida se nos va como la tarde y nos quedamos apagados, muy apagados…, es Piero, el cantante ítalo-argentino, latinoamericano, que inesperadamente regresa a mi vida endulzando mi retorno al barrio de Zamalek en El Cairo, Egipto.
Había dejado de escucharlo muchos años atrás por el deseo de abrirle espacio a otras letras, a otras melodías y por esa necedad de creer que Piero ya nos había entregado todo. Pero, oírlo en ese paraje solitario hizo que su siempre tierna voz al decir tuvimos tanto, mi amor, tuvimos tanto, sin embargo, ahora lo soñado se va…, sonara tan verdadera como el sol y la luna a ambos lados del desierto, ahí, ante mis ojos.
La protesta política de Piero a través de la música fue la primera en español para nuestra generación que, en medio de la sentimental Mary, es mi amor, sólo con ella vivo la felicidad de Leo Dan, nos divertía escuchar cuando cantaba aquella cinematográfica escena Pasan corriendo los estudiantes porque, los persiguen los vigilantes/ pasan corriendo los vigilantes porque, los persiguen los estudiantes… Piero, llevó la crítica mordaz a gran escala contra los gringos de una manera directa cuando hizo famosa la letra de Los Americanos escrita por Alberto Cortés: Ellos nacen ancianos / Y van enniñeciendo / A través de la vida / Los americanos / Y nacen convencidos / que no hay nadie en el mundo / que sea más importante / que los americanos…. Y se va Piero en estos días viendo a su Latinoamérica asediada por los gringos. Sin embargo, también tuvo que haber visto que ese pueblo al que él le cantaba con su pinta de hippie que nunca abandonó, con esa sonrisa honesta a flor de labios, con esa buena onda que jamás decayó un milímetro durante sus ochenta años, está luchando en las calles por su libertad.
El movimiento actual de resistencia en Latinoamérica contra el fascismo lo ha hecho el pueblo desde todos los campos y con líderes sin distingos de color, raza o religión de manera tan pacífica como Piero, que permaneció fiel a sus ilusiones mientras otros desertaban, siempre con su aire de juventud. Qué grata compañía fuiste en esas autopistas, mi querido Piero, ahí quedó tu tierna voz viajando encima de las arenas del desierto por las tantas veces que, mirando a lontananza pensando en el porvenir de Colombia, cantaba contigo Yo por mi parte, no te olvidaré, a lo mejor, volvamos a encontrarnos…, si vos te vas, mi amor…