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Alain Delon, el hombre más bello

Pasando mis ojos por las noticias me encuentro con los ojos azules, brillantes, de Alain Delon en medio de una nota que dice que ha fallecido…, antes me había tropezado con los de Federico García Lorca, hermosamente negros, en unas líneas que conmemoraban, justamente, ochenta y ocho años de su asesinato; pares de ojos surcados por pestañas y cejas negras, perfectas, que sin ellas esas miradas nunca hubieran sido tan hermosas; la belleza natural de los seres humanos es enigmática como la del pavo real, la de las flores o la de la lluvia.

Pero, sin el arte del cine y sin la literatura esos rasgos perfectos estarían ahí reposados sin haber volado a la posteridad de la historia. El cine nos hizo vivir con Alain Delon las finas maneras, la elegancia, la seducción masculina suave, romántica. La pantalla gigante nos deleitó con la estética europea a través de la música que acompañaba al actor en sus bailes vestido de militar, cuando le seguía su carrera a todo galope sobre un caballo negro o cuando lo acompañaba a besar a sus amores. Sin el cine nunca nos hubiéramos deleitado con la expresión vulnerable de su rostro de belleza placida, que invitaba a vivir a su lado una existencia casi perfecta. Sin la literatura no hubiéramos disfrutado de las palabras entrelazadas con tanta belleza para leer unos versos inolvidables, a través de la dimensión del alma buena de García Lorca, quien le cantó a la luna, al agua, a los caballos, a la sangre.

Y el enigma de los nombres, eso etéreo unido a lo concreto que al pronunciarlo define a ese ser…, lo dijo Borges con tal grado de exactitud el nombre es arquetipo de la cosa / en las letras de ¨rosa¨ / está la rosa / y todo el Nilo en la palabra ¨Nilo¨…, en el nombre de Alain Delon, en esa combinación fantástica de palabras, ¿no está toda la sutileza, el refinamiento y la distinción de esta estrella de cine? Y en García Lorca, ¿no está la historia de su fusilamiento y los versos más expresivos?

 ¡Ay, qué trabajo que me cuesta / Quererte como te quiero! / Por tu amor me duele el aire, / El corazón / Y el sombrero / ¿Quién me compraría a mí / Este cintillo que tengo / Y esta tristeza de hilo / blanco, para hacer pañuelos? / ¡Ay, que trabajo me cuesta / Quererte como te quiero!

De esta civilización que saturó a Alain Delon hasta hacerle decir en sus últimos tiempos Odio la era actual, estoy harto de ella. Veo todo el tiempo criaturas realmente detestables. Todo falso, todo es reemplazado. Todos se ríen del otro, sin mirarse a sí mismos. Ni siquiera hay respeto por la palabra dada. Sólo el dinero es importante. Sé que dejaré este mundo sin sentirme triste por ello…, digo, que, si hubiera que rescatar algo de esta civilización, sólo rescataría el arte porque, la sociedad en sí es cada vez más áspera, cruda e insensible…, pareciera que el actor se lamentara de que, eso que él encarnó en sus películas, y lo que él en su vida personal en gran parte fue, se lo estuviera llevando el viento. Alain Delon, fue dirigido por los más notables directores europeos como Luchino Visconti, Antonioni y Jean-Luc Godard, entre otros, que trabajaban la estética de sus películas empeñados en entregarle al público obras de gran creatividad; cuánto ha olvidado el cine lo profundamente bello.

Alain Delon, que nació y creció en medio de condiciones difíciles, que protagonizó películas con trasfondos políticos y sociales que denunciaban la desigualdad de este mundo como El Tulipán negro, El Zorro  o El Gatopardo apoyó decididamente en su Francia natal las ideas de derecha de Jean-Marie Le Pen, su amigo de siempre, fundador del partido  Frente Nacional…, en un instante su mirar de caricia azul profundo, el flequillo negro de sus cabellos desordenados sobre la frente, la leve sonrisa dibujada hacia un lado todo en simultánea que fue su encanto…, desaparecen fugaces como una bengala. Otro disociado del mundo. Un célebre actor que fue bello y acaudalado muere hastiado por este mundo que tanto lo amó, pero, él, traicionando sus orígenes modestos, no fue capaz de retribuirle ese cariño a través de un apoyo a las políticas de justicia social en su país.

A Federico García Lorca, el de los hermosos ojos negros, autor de importantes obras de teatro y dueño de una férrea conciencia social lo fusiló a los 38 años la Guardia Civil española, acusándolo de socialista; fue defensor de los que nada tenían, de los pobres, del negro, de los gitanos, de los perseguidos, así decían sus versos ¡Que no quiero verla! / Dile a la luna que venga, / que no quiero ver la sangre / de Ignacio sobre la arena. / ¡Que no quiero verla! 

La historia del cine a pesar de estar colmada de galanes como Clark Gable, Richard Burton, Paul Newman y de uno que otro atractivo contemporáneo ninguno se compara en elegancia, belleza y magnetismo con Alain Delon, por eso, el mundo se ha conmocionado con su partida. Además de su hermosura tuvo un gran talento como actor, una escena en la película Rocco y sus hermanos da fe de ello: Rocco, interpretado por un Alain Delon muy joven, le toca contemplar cómo un hermano de él abusa de una mujer a la que Rocco le tenía aprecio, al no poder ayudarla se estremece, se quiebra, se derrumba en la más auténtica demostración de impotencia, adorable el actor en esa escena, son unos minutos preciosos de tantos miles en casi sesenta años de carrera artística.

La estrella francesa fue el galán de mi adolescencia, tanto, que después de ver una de sus películas acompañada de un gran amigo de la cuadra con el don de pintar, él, tomando un lápiz dibujó el rostro perfecto de Alain Delon sobre una hoja de papel, dándomelo como regalo, el que aún conservo. Mi amigo hubiera sido un gran pintor si no le hubiera dado tanta importancia a buscar el dinero, como fue la crítica de este artista que acaba de fallecer. Qué bello y talentoso Alain Delon, sin embargo, la naturaleza no sabe de política, de eso sabe la cultura.

* luceromartinezkasan@gmail.com

Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan necesariamente la posición de La Nueva Prensa.

Psicóloga. Magíster en Filosofía – luceromartinezkasab@gmail.com

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