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El protagonismo político de Kylian Mbapeé

Estábamos atentos a las votaciones para el Parlamento en Francia en estas elecciones 2024, hubo una imagen que expresó toda la tensión no sólo de Francia y Europa sino del mundo entero donde se veía a un grupo de jóvenes en París en silencio, concentrados en las cifras de las votaciones y que estalló de pronto en lágrimas de felicidad al comprobar que habían ganado las elecciones legislativas; sin ser mayoría absoluta, pero remontaron a la derecha. Tras repetir el video de esa gente feliz para ser feliz con ellas y ellos, me devolví a los minutos en que el futbolista Kylian Mbapeé les dedicó a los ciudadanos de Francia unos minutos en televisión invitándolos a participar de las votaciones.

Insólito que un futbolista, lleno de dinero, además negro, Mbapeé, nacido en Francia, de padre refugiado africano personificara las ideas de izquierda decididamente al invitar a votar a quienes estuvieran sufriendo los rigores de la segregación, de la pobreza, de una vida dura en el país que protagonizó la Revolución de 1789 por las mismas razones que hoy el pueblo se levanta: la desigualdad social, el hambre, la falta de oportunidades; el país de la Declaración de los Derechos del Hombre, el que dividió las ideas políticas en derecha e izquierda para siempre.

Era un 28 de agosto de 1789, el país se hallaba reunido en una Asamblea Nacional Constituyente haciéndose una pregunta trascendental, ¿cuánto poder debía tener el rey Luis XVI?, se definía la continuidad o el fin de la monarquía. Los ánimos eran apasionados, se fueron creando dos bandos visibles, del lado de la derecha del presidente de la Asamblea se agruparon los conservadores, los seguidores de la Corona, y del lado izquierdo, se hicieron los que querían derrocarla. Ganó la izquierda. Fue el fin de la monarquía francesa. Un 21 de enero de 1793 fue ejecutado en la guillotina Luis XVI. Como suele suceder en la cultura las cosas van adquiriendo su nombre según el uso cotidiano de manera sencilla, desprevenida, práctica, tomando como punto de partida el norte o el sur, arriba o abajo, derecha o izquierda, en este caso, lo que fue una ubicación dentro de un recinto a partir de una persona como punto de referencia, se convirtió en palabras del día a día dentro de la población no sólo francesa sino mundial de Occidente, la izquierda y la derecha políticas.

Los procesos sociales de la humanidad hasta ahora han sido lentos y han sido lentos porque, al ser colectivos, las ideas deben ser creadas, difundidas y compartidas para que lleguen a un punto de cristalización común. He ahí la importancia de los medios de comunicación donde las ideas pueden ser manejadas de manera directa, transparente y honesta o, por el contrario, maniobradas, empañadas y trastocadas. Con la llegada de las redes sociales los procesos colectivos en el mundo aumentaron, se incrementó la velocidad de reacción de las personas ante la información recibida, por lo tanto, de la rapidez de la concientización y de la toma de decisiones. Ejemplo de esto es que las palabras de Mbapeé se dieron en un tiempo muy corto antes de las elecciones y su influencia fue casi que inmediata. Por eso, también, que el genocidio que comete Israel contra Palestina lleve nueve meses produciéndose ante los ojos del mundo hace cómplices a todos los jefes de Estado del Planeta.

Hay algo maravilloso en las herencias culturales de los pueblos, un aprendizaje que se vuelve un ADN colectivo que va pasando de generación en generación para expresarse de manera positiva o negativa. El ánimo rebelde, la conciencia de la miseria, la aspiración a la libertad, igualdad y fraternidad en Francia fueron fertilizadas lentamente por los hombres de la Ilustración como Voltaire, Montesquieu, Diderot, Rousseau hasta llegar a la Revolución Francesa que recorre todas las venas de sus pueblos, ciudades, mujeres y hombres que allá nacen o que van llegando, para marcar un horizonte colectivo, una ruta a seguir en momentos de crisis. En Bolivia es la enjundia del pueblo ancestral el que sale a relucir cuando se trata de combatir a los que atentan contra la democracia y la naturaleza. En ciertos grupos europeos es esa condición de querer arrasar con otro pueblo. En Colombia, es el acaparamiento de las tierras y de cuanta cosa posible, lo que nos confiere un signo distintivo y nos lleva a tanta desigualdad y violencia; de ahí que el presidente Petro esté luchando por distribuir la tierra entre los campesinos, para desactivar de una vez por todas esa génesis de nuestro mal social.

El protagonismo político hoy de Kylian Mbapeé arranca con siglos de antelación desde su originario continente africano colonizado por Europa, Francia, que explotó a sus seres humanos, a su naturaleza, a las que le debe por siempre su cúspide económica, aunque no lo reconozcan nunca y que, por el caos sembrado en esas tierras, ahora, los africanos emigran a este continente donde son rechazados por la población blanca gestándose un racismo profundo; ahí, se sube Mbapeé en esa tradición política francesa con la historia de su continente africano a sus espaldas para asestarle un golpe a un sistema decadente que sojuzga al pueblo; para seguir defendiendo que Los hombres nacen y permanecen libres e iguales de derechos  escrito en la Declaración de los Derechos del Hombre de la Revolución Francesa de 1789. Por eso, ese hombre joven de bigote lloraba tan emocionado, porque, el pueblo francés mantiene la rebeldía.  

luceromartinezkasab@gmail.com

Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan necesariamente la posición de La Nueva Prensa.

Psicóloga. Magíster en Filosofía – luceromartinezkasab@gmail.com

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