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Primero de mayo, marcha por la primavera

Por las revueltas de los pueblos árabes en 2011 contra las injusticias sociales, la corrupción y el deseo de una mejor vida la prensa internacional acuñó un término a todas luces poético para describirlo, la primavera árabe, eran las revueltas por la dignidad de Túnez, Argelia, Egipto, Jordania, Libia, Siria, Kuwait, Yemen donde ese pueblo raso se levantó como nunca, pero fueron duramente reprimidos, algunos países lograron ciertos cambios, otros no, esas transformaciones son largas por el poder de las élites en alianza con potencias extranjeras mientras sigue el pueblo  generación tras generación buscando ese horizonte de libertad.

Las protestas por las guerras en el mundo nos llegaban en imágenes en blanco y negro por la televisión y los periódicos, a ciencia cierta no sabíamos qué sucedía, éramos aún adolescentes, además, para aquél entonces, eso pasaba muy lejos, como en otro mundo, de manera, que no perturbaba nuestros juegos, sin embargo, escuchábamos a los padres preocuparse por esas guerras; supimos que existía un país llamado Vietnam, un afronorteamericano con un lindo nombre Martin Luther King, de Ernesto Cardenal, de la bomba sobre Hiroshima. Los poetas levantaban sus voces contra las atrocidades sobre poblaciones enteras.

Mi abuela, Matilde Espinosa, quien fue una poeta reconocida nacional e internacionalmente por la exquisitez de su lenguaje y por el compromiso con los menos favorecidos a través de su poesía, me asombraba con su dimensión de escritora solidaria con esas causas que después fueron siendo mías.

Ella protestaba y denunciaba los sufrimientos anónimos No conocí sus nombres / y nunca vi sus rostros / más me duelen sus cuerpos / como el monte le duele / el asalto del fuego. A Camilo Torres, el sacerdote colombiano convencido desde su fe religiosa que había que luchar contra las injusticias sociales y que pasa a la política levantándose en armas contra el Estado le dedica unos versos El labriego que piensa / y la mujer que acuna / bautizan con tu nombre / el hijo, un río / algún lugar distante / donde oyen tus pasos / anchos de luna y campo. Así, a través de sus libros de poemas con las palabras atesorando la música de su voz fui conociendo el genocidio en Camboya entre tantas infamias del mundo, incluyendo la costumbre de la violencia colombiana de tirar a los asesinados a los ríos Crecen sobre las olas / los cuerpos arrancados / de la noche / sin luceros ni orillas / sin el aire caliente / que hincaron las palabras / las últimas palabras.

La lucha política ha inspirado bellas letras y melodías como la inolvidable de un amor imposible en la época de la Unión Soviética, Nathalie, cantada por el francés Gilbert Becaud La Plaza roja estaba vacía / delante de mí caminaba Nathalie / tenía un nombre lindo mi guía / Nathalie/… ella habló con frases sobrias / de la Revolución de Octubre. De las más estremecedoras es la balada Libre cantada por Nino Bravo, inspirada en la represión de Franco sobre España Cantando una canción /marchaba tan feliz que no escuchó /la voz que le llamó / y tendido en el suelo se quedó/ sonriendo y sin hablar / sobre su pecho flores carmesí / brotaban sin cesar / libre.

En estos últimos años es Bella ciao, el himno de la resistencia italiana contra el fascismo y la ocupación nazi durante la II Guerra Mundial la que entonan sobre todo los jóvenes ante el avance de las dictaduras. Su ritmo entre cortado en el idioma italiano tan musical de por sí, más una letra sencillamente amorosa que habla de la muerte por la libertad es inigualable para inspirar la rebeldía en reuniones de amigos, en los estadios, plazas y calles donde adquiere un tono épico que remueve profundamente la solidaridad humana Esta es la flor del partisano / oh, bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao /esta es la flor del particiano muerto por la libertad.

El Primero de Mayo se celebra en todo el mundo el Día Internacional de los Trabajadores, que, por supuesto, también se celebrará con marchas en toda Colombia. El presidente Gustavo Petro, ha solicitado a los organizadores de la marcha y, al pueblo en general, permiso para ir con ellos, solicitud que fue aceptada; de manera que lo veremos en su liderazgo presidencial luchando en las calles por las transformaciones de Colombia, las que la oposición ha buscado detener por todos los medios posibles.

Colombia es el ejemplo escandaloso de lo que sucede de manera subrepticia en varios países del mundo: la corrupción, los negocios ilícitos y la codicia, tres pestes disfrazadas de ideología pervirtiendo la política en la Tierra.  Sin embargo, lo que está haciendo el sionismo en Palestina es mucho peor, es ya la patocracia, la maldad humana en el poder político; ahí, no hay ideas de ningún tipo sobre la administración de la sociedad, es un grupo de personas tan convencidas de que el mundo es tonto, que fueron capaces de montar el argumento de unos relatos religiosos para justificar el robo de un territorio pensando que el resto de miles de millones de seres humanos íbamos a aceptar semejante genocidio.

Mi abuela Matilde vivió intensamente casi todo el siglo XX partiendo de un caserío en las montañas del Cauca a un París de la bohemia de los pintores y de ahí a la Unión Soviética con su atmósfera cargada de sospecha me dijo un día, Colombia se acabará sin conocer el esplendor. Ojalá no sea así, pensé en mi silencio, mientras le seguía escuchando su cristalina voz. Por eso, cuando Gustavo Petro fue emergiendo de este fango político delictivo y ganó la presidencia le envié un mensaje a ella, a Matilde, a mi abuela poeta, allá a la Eternidad creo que está llegando la primavera, no florecerán todos los campos…, pero está llegando la primavera.

Este Primero de Mayo, Día de los Trabajadores millones de colombianos entonarán la heroica letra de la resistencia italiana en nombre de la primavera política de Colombia y en nombre de la vida de los hermanos de Palestina, dos banderas, un solo canto Una mañana me he levantado / y he descubierto al invasor / oh, partisano llévame lejos / tengo ganas de morir / y si yo muero como partisano tú me debes sepultar / entiérrame en la montaña bajo la sombra de una flor / así cuando la gente pase / me dirán ¡qué bella flor! / será la flor de un partisano muerto por la libertad.

luceromartinezkasab@gmail.com     

Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan necesariamente la posición de La Nueva Prensa.

Psicóloga. Magíster en Filosofía – luceromartinezkasab@gmail.com

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