Veo al movimiento político alrededor del presidente Petro confundido y atrasado con las elecciones del 2026, como si esas elecciones no estuvieran a la vuelta de la esquina, sino dentro de cuatro años. Y me produce desconcierto la propuesta del presidente de un partido único del progresismo.
Es posible conocer un poco a las personas de tanto hablar con ellas o de verlas por televisión como sucede con los presidentes al seguirles sus discursos que, cuando le escuché esta propuesta al presidente pensé, no es coherente con su formación política ni acorde con su vida. Buscando resolver la disonancia pensé, ¿y si no es de él la idea sino de algún asesor que lo convenció? Porque, al mejor cazador se le va la liebre. ¿Cómo así que usted, defensor mundial de la biodiversidad como expresión de la potencia de la vida, ahora, enarbola la idea de un partido único acabando con la biodiversidad política del progresismo? Entonces…, que sólo existan, los ruiseñores en el mundo de las aves; los claveles, en el mundo de las flores; las focas, en el mundo de los mares y, así, ¿en toda la naturaleza? ¿Acaso un partido único no nos conduce irreductiblemente a un pensamiento único? ¿Acaso no es usted la personificación de la lucha contra el pensamiento único? ¿De quién sería ese pensamiento único? ¿Qué pasó con el consenso para ponernos de acuerdo en puntos análogos dentro del progresismo?
Me dije, es un general confundido con su ejército, ¿cómo así que después de haber tenido uno que le permitió ganar una batalla decisiva, ahora, lo desmantela? General, ¿un ejército de sólo un batallón, el de infantería, sin retaguardia, sin aviación, sin marina? ¿Va a desmoralizar a los coroneles, tenientes, capitanes, etc., reduciéndolos a soldados? ¿Les va a quitar sus insignias, sus identidades, que les costó tantos años de esfuerzo? Eso es lo que va a hacer con los partidos políticos progresistas, desaparecerlos, anularlos. ¿Cómo seguir ganando esta guerra contra la corrupción, el narcotráfico, el egoísmo, el fascismo en ciernes si en vez de mejorar el ejército con el que ganó una confrontación tan dura como la presidencia 2022, ahora, lo desprecia? ¿Por qué va a desmejorar un modelo de acción política que lo condujo al éxito? ¿Acaso no es sabido, como se dice en fútbol que, equipo ganador no se cambia? Y, el sentido común tan bien puesto en su racionalidad, presidente, ¿por qué se volvió absurdo?
Hay circunstancias en la vida que se repiten a través de la historia de la humanidad uno las ve en las otras personas o las lee y piensa, veo todo tan claro, eso no me pasará a mí nunca…, y, vuelve a pasar que el hombre mayor se enamora de la mujer joven, ella lo estafa y se va con otro; se le entrega en vida a los hijos la herencia y luego ellos terminan echando a la calle a los padres; el estudiante se va para otra ciudad a especializarse dejando a su joven esposa en el pueblo y allá, lejos, se enamora de otra…, un candidato gana la presidencia y el entorno cambia, queda más a merced de un círculo que lo puede encaminar a destruir un proyecto político que le llevó toda la vida levantarlo incluyendo torturas, exilio, melancolía y culpa por el abandono a los seres queridos; sí nos pasa, presidente, sí caemos en los mismos errores.
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Porque, el torbellino de los afectos y de la vida política es el mismo, envuelve igual a todos los seres humanos desde emperadores hasta pequeños alcaldes, unos se salvan, otros, perecen, la diferencia está en que algunos se salen por un tiempo de esa atmósfera a respirar otro aire lejos de todos los que lo rodean cotidianamente y, es posible, que se vuelva a encontrar consigo mismo. De pronto, llama por teléfono a aquel amigo querido que algún día quiso advertirle algo, pero que no hubo tiempo y, ahora, conversa con él dándole todo el espacio para escucharlo. O dialoga con el viejo de la provincia, el sabio político al que ya no consulta para descubrir, presidente, que estaba usted equivocado y que, como persona justa, reconoce el error, retomando el camino correcto. El pecado no es equivocarse, el pecado es no corregir el error.
Suele suceder, como se dice coloquialmente, que caemos en embelecos por darnos de muy innovadores, creativos, genios con tal de ganarnos algunos puntos con el jefe –pensando en sus asesores- y destruimos de un plumazo cosas que funcionan bien y con ello vamos al desastre, como la genial idea de crear una Coca-Cola con sabor a vainilla. Semejante perfección la del sabor original de esa bebida, no obstante, alguien muy inteligente creyó que lo superaría con el sabor a pudín de la vainilla…, lo desconcertante es que la empresa le creyó al agudo creador, una multinacional que cuenta con un departamento de calidad de lo más sofisticado del mundo cayó en el embeleco de alguien y fue un rotundo fracaso; retornaron a su fórmula tradicional, acaso la más valiosa del mundo. Así está pasando con la idea de disolver el concepto de confederación, de bloque, de pacto, que fue la confluencia de varios partidos, cada uno manteniendo su identidad, con la que se ganó la presidencia 2022.
Los gringos son los amos de las estadísticas en el mundo, todo lo cuantifican porque son el centro del capitalismo, viven para los números, que es dinero, de manera, que la Coca-Cola a los pocos días midió la aceptación y al ver el resultado negativo de inmediato retiró el producto sin mayores pérdidas, pero…, un proceso político es diferente, es millones de veces más complejo porque se trata de la vida de millones de personas y, una elección política no se puede evaluar hasta que no sea un hecho cumplido, una vez dada la votación no hay vuelta atrás; lo que fue, fue, sin remedio…, ¿por qué acabar la fórmula política ganadora del 2022, que con diferencias profundas se superó a sí misma logrando por fin una confluencia de ideas, de vías para limar roces, de espacios para compartir un triunfo? ¿Por qué involucionar al egoísmo, al individualismo y no crecer más hacia la potencia de la unión, no de la fusión?
El proceso político progresista que está viviendo Colombia en estos momentos es como las claras de huevos batidas necesarias para un gran postre que necesita de un hábil chef que las sepa batir concentrado, con un ritmo sostenido, a determinada velocidad, a la temperatura adecuada para que lleguen a su punto preciso de crecimiento…, se necesita mucho tiempo de experiencia y usted, presidente, tiene al progresismo colombiano a punto de nieve en sus manos con su entrega de toda la vida, con ese trato amoroso al pueblo, con esa defensa de nuestro territorio, una desconcentración suya en estos momentos hacia las elecciones 2026 con una innovación torpe de última hora a esa mezcla de comprobada efectividad, tan delicada, como lo es la confluencia de los partidos progresistas la echará a perder, bajará su impulso, se disolverá y no habrá poder humano que la vuelva hacer subir a punto de nieve.
El desconcierto que produce escucharle la propuesta de un partido único progresista aumenta cuando uno recuerda su historia, presidente, sus debates en el senado, el empecinamiento por llevar a feliz término sus propuestas en favor de los desposeídos. Observar gratamente que, si usted no resuelve, por un lado, resuelve por otro, no desfallece y, de pronto, en el ascenso de un proyecto político tan hermoso en Colombia, que hace parte de uno en América Latina que usted mismo ambiciona, lo vaya usted a quebrar con sus propias manos, es trágico. Usted, tan experto en esquivar al DAS, las balas, las traiciones, las puñaladas traperas, con ese temperamento cruzado por la determinación de ganar, ¿se va a hacer un harakiri? Destruirá en un segundo toda su obra y la de miles de colombianos que hemos empujado este proceso; se llevará con usted el inicio de la primavera política colombiana. Reflexione, general, en la unión de todas las partes está la fuerza de su ejército político, crea en él, porque, ese ejército lo hizo a usted triunfante y el tigre nos persigue.