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Colombia: ¡un lienzo y pincel!

Los diálogos de paz entre el gobierno del presidente Gustavo Petro Urrego y el ELN, reanudados en noviembre de 2022, han generado un ambiente de esperanza en Colombia.

A principios de la década de 1980, Colombia se encontraba en un momento crucial de su historia. El conflicto armado interno escalaba, con las guerrillas de las antiguas FARC-EP, el ELN y el M-19 en auge, generando una ola de violencia sin precedentes. El gobierno de Belisario Betancur (1982-1986) se vio abocado a buscar una salida pacífica al conflicto.

Entre las iniciativas y logros se decretó una amnistía para los excombatientes que se acogieran a la paz, con el objetivo de desmontar las armas y reintegrarlos a la vida civil. Los diálogos de paz se iniciaron con las antiguas FARC-EP y el ELN en diferentes escenarios, buscando acuerdos sobre temas como la participación política, la reforma agraria y el fin de las hostilidades. Estos acuerdos fueron parciales en donde se lograron algunos acuerdos con las antiguas FARC-EP, como el cese al fuego temporal y la creación de zonas de distensión. Se impulsó una reforma constitucional que incluía la creación de la Comisión de Paz y la Contraloría General de la República.

Desafíos y dificultades

Falta de consenso: no todos los sectores sociales y políticos apoyaron el proceso de paz. Algunos sectores se mostraron indiferentes a negociar con las guerrillas, mientras que otros exigían condiciones más duras para el desmonte de las armas. A pesar de los diálogos, la violencia no se detuvo por completo. Las guerrillas continuaron con acciones armadas, mientras que grupos paramilitares de extrema derecha también se fortalecieron en los diferentes territorios del país.

Ruptura de las negociaciones

Las negociaciones con las antiguas FARC -EP y el ELN se rompieron en 1986, sin llegar a un acuerdo final. No obstante, el proceso de paz del expresidente Belisario Betancur, fue pionero en la búsqueda de una salida negociada al conflicto armado colombiano. A pesar de no haber logrado un acuerdo final, el proceso dejó importantes lecciones para futuros intentos de paz. El proceso de paz contribuyó a sensibilizar a la sociedad colombiana sobre la necesidad de encontrar una salida pacífica al conflicto.

Los diálogos de paz entre el gobierno del Cambio y el ELN, reanudados en el 2022, han generado un ambiente de esperanza para Colombia y el mundo.

Los dos primeros ciclos de conversaciones, realizados en Venezuela y México, sentaron las bases para un proceso que busca poner fin a un conflicto armado que ha azotado al país por más de 50 años.

En la última ronda de conversaciones, celebrada en Cuba los días 24 y el 26 de febrero, se lograron avances significativos. Ambas partes acordaron mediante los países garantes un cese al fuego bilateral de carácter temporal, que se extenderá hasta el 30 de junio de 2024. Este acuerdo, crucial para aliviar el sufrimiento de las comunidades afectadas por la violencia, representa un paso concreto hacia la construcción de la paz.

Adicionalmente, se definieron los mecanismos para la participación de la sociedad civil en el proceso de paz. La creación de un “Comité de Diálogo Social” y la realización de “Encuentros Regionales Vinculantes” permitirán que las voces de las víctimas, las comunidades y los diferentes sectores sociales sean escuchados y tenidos en cuenta en las negociaciones.

Sin embargo, el camino hacia la paz aún está lleno de desafíos. La implementación del cese al fuego bilateral será un proceso complejo que requerirá un monitoreo constante y la voluntad de las partes para superar las dificultades que puedan surgir.

Otro desafío importante es la desconfianza que aún existe entre las partes. El ELN ha expresado su preocupación por la falta de garantías para su seguridad y la posibilidad de que el gobierno no cumpla con lo acordado. Es fundamental que el gobierno tome medidas concretas para generar confianza y demostrar su compromiso con la paz.

A pesar de los desafíos, los avances logrados en las últimas semanas son motivo de esperanza. El compromiso del gobierno del Cambio con la paz y la disposición del ELN para dialogar son señales positivas que indican que el camino hacia la paz en Colombia es posible.

La participación activa de la sociedad civil será fundamental para el éxito del proceso. Las comunidades, las víctimas y los diferentes sectores sociales deben ser partícipes activos de la construcción de una paz estable y duradera. El futuro de Colombia está en juego. Es hora de que todos los actores políticos y sociales se unan en torno al objetivo común de alcanzar la paz. La mesa de diálogo con el ELN es una oportunidad histórica que no podemos dejar pasar.

Finalmente, el primer proceso de paz en Colombia, aunque no tuvo éxito inmediato, marcó un hito histórico en la búsqueda de la paz. Abrió las puertas a futuros diálogos y sentó las bases para el eventual Acuerdo de Paz firmado con las antiguas FARC-EP, en 2016. Recuerden que nos vemos en Tercera Raíz TV; hay que buscar el corazón desde la raíz.

Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan necesariamente la posición de La Nueva Prensa.

Periodista e Investigador político y defensor de DD.HH. del Pueblo afro e Indígena.

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