Sobre las amenazas a María Jimena

07 Julio, 2024
  • Sigo pensando que el presidente de la república debe ser consciente del alcance y del comportamiento fanático de un porcentaje de sus seguidores. Y aunque no tenga que hacerse responsable del actuar de sus fieles seguidores, sí de un señalamiento que, en este caso, puede poner en peligro la vida de una periodista.


Por LEVY RINCÓN

 Hace por lo menos unas tres semanas que la periodista María Jimena Duzán lleva denunciando una persecución por parte del presidente Gustavo Petro y su gobierno. 

En palabras más claras ella da a entender que no sólo su vida está en peligro sino también su derecho a la libertad de expresión mientras muestra preocupación con respecto al ejercicio periodístico en Colombia. 

Según la periodista, ahora independiente, Gustavo Petro está usando toda su influencia como máximo jefe del país para perseguir, callar y amedrentar periodistas. 

Y, claro está, que toca entrar a mirar con lupa por qué la periodista afirma esto con contundencia en un medio que no es independiente y que, además, recibe financiación de grupos empresariales como el GEA, que no están de acuerdo con la agenda política del presidente. ¿Qué lleva a doña María Jimena a afirmar tal cosa? ¿Por qué se siente perseguida a tal punto de ver su seguridad comprometida?

Bueno, hace unos meses, la señora le hizo una carta abierta al presidente en la que, de manera punzante, le exigía que le respondiera a ella y al país si él tenía una adicción. Que les contara a los colombianos cuál era esa adicción. Y si esa adicción no le permitía ejercer bien su funciones como presidente de la república. No se sabe basada en qué, a la señora periodista le dio por preguntar tal cosa. 

¡Dijo que tenía algunas fuentes que se lo habían confirmado pero de ahí no pasó!

O sea, la carta abierta, quedó como un chisme que ella jamás pudo confirmar. 

No se retractó ni mucho menos dio explicaciones del por qué había puesto en duda el buen nombre y la honra del presidente que ese mismo día le respondió, con aparente tranquilidad, que su única adicción era al café. A tomar café en las mañanas. 

Eso quedó ahí, con las repercusiones que pueda tener, decir o dar a entender de forma taimada, que el presidente de un país es consumidor de Cocaína. 

María Jimena Duzán es una periodista reconocida en el país por enfrentar clanes políticos, paramilitares y narcotraficantes. Su carrera periodística, que empezó en El Espectador, por pedido especial de Guillermo Cano, la llevó al exilio, a recibir atentados e incluso a padecer el asesinato de su hermana, una joven y brillante periodista.

Se ha mantenido en una postura coherente con respecto al respeto por su profesión. No aceptó poner en duda su credibilidad renunciando a Revista Semana cuando esta fue vendida al poderoso imperio de los Gilinski cuyos miembros inmediatamente designaron a Vicky Dávila como nueva directora del medio. 

Su renuncia se juntó a las de Daniel Coronell, Daniel Samper Ospina y otros periodistas de la élite colombiana. 

Debido al reconocimiento por su trabajo empezó a moverse desde la independencia abriendo un canal de Youtube y posteriormente haciendo un Podcast — A fondo — en Spotify

Ambos proyectos con buen recibimiento en el país. El podcast llegó a ser uno de los más escuchados en Colombia. 

Antes de todo esto tuvo un paso fugaz por La W y parece que no logró adaptarse a la egomanía de Julito.

Pero María Jimena, pudiendo seguir su camino de independencia, optó por hacerse columnista de Revista Cambio, en donde comparte, entre otros periodistas, con Daniel Samper Pizano, Daniel Coronell, Daniel Samper Ospina, Ana Bejarano y Yohír Akerman a quien Revista Vorágine acusó de limpiarle la imagen a una multinacional que financiaba el paramilitarismo en Colombia. 

La mayoría miembros de familias prestantes y pertenecientes a estratos altos que comparten con las élites del país… Empresarios, políticos y banqueros que ponen la agenda política nacional.

Ahí, en esa revista que se vende como independiente sin serlo, María Jimena ha publicado las columnas que le han merecido el reproche de parte de un sector del país que está cansado del periodismo corporativo de siempre, pero también le valieron el cuestionamiento del presidente Gustavo Petro quien, en algún momento, la llamó “periodista Mossad”, con todo lo que implica que, desde su cuenta de X, con más de 7 millones de seguidores, con una declaración así le pueda suceder algo a la periodista. 

Sigo pensando que el presidente de la república debe ser consciente del alcance y del comportamiento fanático de un porcentaje de sus seguidores. Y aunque no tenga que hacerse responsable del actuar de sus fieles seguidores, sí de un señalamiento que, en este caso, puede poner en peligro la vida de una periodista que se mantiene en su posición de defender su derecho que le da la constitución a decir cualquier cosa sobre el presidente.

La defensa de Gustavo Petro en su cuenta de X no le cayó muy bien a María Jimena y asegura que por eso ha recibido amenazas de muerte. ¿Petro puso en riesgo la vida de la periodista? ¿Es esto un ataque a la libertad de prensa por parte del presidente? ¿Puede una periodista valerse de un medio para decir cualquier cosa amparada en la libertad de expresión? 

María Jimena esto lo sabe y lo entiende muy bien. No en vano se ha enfrentado al poder en Colombia. Ese mismo que se alía con los clanes y paramilitares que ella ha denunciado con investigaciones y pruebas claras como al ex presidente Álvaro Uribe Vélez, quien en su momento usó al extinto DAS para chuzar y perseguir periodistas y opositores a su gobierno y de quien se atreve, en su afán de notoriedad, a comparar con el presidente Gustavo Petro. 

Hace poco María Jimena denunció en una de sus columnas en Revista Cambio unos presuntos actos de corrupción de parte de Andrés Sarabia, hermano de Laura Sarabia, de quien se dice es la mano derecha del presidente de la república. 

Por medio de la columna la periodista exigió que Laura Sarabia le contestara unas preguntas que parecían más afirmaciones que cualquier otra cosa. La respuesta de la directora del DAPRE fue clara: si tiene pruebas, llévelas a la Fiscalía, mientras anunciaba que tomaría acciones legales por los delitos de injuria y calumnia. 

Hasta ahora la columnista de Cambio no ha presentado ninguna prueba de la misma forma que no lo hizo cuando le preguntó al presidente, en su carta abierta, si tenía una adicción. 

La periodista sigue atrincherada en su defensa denunciando persecución y ataque a la libertad de expresión. 

Quisiera creer que a María Jimena, después de años de enfrentar a los criminales de este país con un trabajo serio y contundente, no le haya dado por hacer un periodismo escueto en busca de likes y bochinches al mejor estilo de Vicky Dávila. 

Que si sus denuncias son ciertas, gane el periodismo sobre la corrupción. Que si su investigación sobre el hermano de Sarabia termina en un desmantelamiento de una red criminal, pues que se haga justicia, porque, siempre será mejor, ver al periodismo alzarse con las banderas de la victoria frente al poder criminal venga de donde venga.

Espero recuerde que su renuncia a Revista Semana fue porque el trabajo de la señora de Gnecco le parecía cualquier cosa menos periodismo.  

Mientras tanto, la FLIP y los periodistas del establecimiento respondieron con una carta abierta al presidente manifestando preocupación por los ataques del máximo mandatario al periodismo y a libertad de expresión en Colombia.