Quien posesione a un inhabilitado, ¡prevarica!

21 Julio, 2026

Por GERMÁN NAVAS TALERO

Editor: Francisco Cristancho R.

 La cosa está buena y está caliente por el lado que se le mire. Ahora los gallos ya no tienen dos patas, tienen tres; porque le acaba de salir una patica más al enredito del señor De la Espriella. Resulta que, juristas que entienden de la materia, sostienen que Abelardo De la Espriella está inhabilitado para desempeñar el cargo de presidente de la República, y son varias razones las que ofrecen; incluso dicen que, si un funcionario de carrera diplomática no puede tener doble nacionalidad, mucho menos la podría tener el presidente de la República.

¿Pero de dónde surge la tercera pata? Si De la Espriella está inhabilitado para ser presidente de la República quien le dé posesión a él, estando enterado de que él tiene esta inhabilidad, estaría incurriendo en el delito de prevaricato por acción; ya que, con conocimiento de causa, produce un acto jurídico contrario a derecho. ¿Acaso no han podido entender que este señor está inhabilitado para ser presidente, por el hecho de tener la nacionalidad estadounidense?

Y si aseguramos que esta nacionalidad estadounidense genera inhabilidad es porque él, cuando adquirió esa condición, juró que será leal a la constitución gringa, y que su único jefe será el gobierno de los Estados Unidos. O sea que, en caso de guerra, este señor tomará las armas al servicio de los Estados Unidos mas no al servicio de nuestro país. Basta mirar lo que reza la norma gringa al respecto, y De la Espriella juró que va a cumplir eso. Y ese juramento lo hizo por encima de lo que se ordena por haber nacido en Colombia.

Es que no se puede posesionar en el cargo de presidente de República aquel que no goza de la condición de nacional colombiano, porque en este caso se renunció a ella desde el momento que asumió la otra, y así lo dice la norma, de acuerdo con el juramento que él hizo en los Estados Unidos. Vamos a ver qué pasa. Lo único cierto es que De la Espriella ha hecho todo lo posible por embarrarla. Cuando da declaraciones, la embarra. La embarra incluso más que esos periodistas novatos cuando entrevistan a alguien.

Y ya que cambiamos de tema… produce risa oír a esos periodistas que quieren que el entrevistado diga lo que ellos quieren. Hace unos días escuché a una señora entrevistando al doctor Iván Cepeda. Cepeda estaba contestando lo que para él era lo correcto y esta señora le hizo como cinco veces la misma pregunta con diversos enfoques, porque ella quería que Cepeda dijera lo que ella quería y él estaba respondiendo lo que él pensaba, y hasta se disgustaba con ello. Señores, cuando uno está entrevistando a una persona, uno la entrevista a ella, no se entrevista a uno mismo.

Sé que es una señora de Caracol porque ahí la mencionan. Pero esta señora, como entrevistadora, es una pifia. Porque si el entrevistado me está dando sus razones yo no tengo por qué obligarlo a que diga lo que yo quiero. ¿Será que esta señora es empleada en una cadena radial o es empleada de De la Espriella?, porque era impresionante la forma como quería inducir las respuestas y manipular la entrevista.

En dicha entrevista Iván Cepeda casi se saca un ojo tratando de que la señora entendiera qué es lo de la resistencia civil, que hace referencia a una resistencia pacífica. Él lo que le explicaba es que se abstiene de cumplir una ley porque la considera injusta e ilegítima, pero sin hacer manifestaciones de violencia. El caso más conocido por todos en el mundo fue el Mahatma Gandhi, quien no acudió a lanzar una piedra y, con pasividad, logró acabar con el imperio británico en la India. Claro que por pacifista lo mataron. Pero él logró transformar toda una sociedad sin haber lanzado una piedra ni un insulto. ¡Resistencia civil pacífica!

No hay nada más gracioso que el tal Abelardo tratando de demostrar que es una persona seria. Yo lo veo e inmediatamente me acuerdo de Sábados Felices y me da mucha risa. A mí ese sujeto no me produce rabia, me causa gracias. Las cosas que dice y las pendejadas que se le ocurren. Cuando se cuadra como un militar, y utiliza ese saludo ridículo que él cree que es el saludo militar. Porque el saludo que él está haciendo no es el saludo militar, es el paramilitar; porque los paracos también se saludan así. Entonces a él se le contagió fue el saludo de los paracos, no el de los militares. Miren cómo saludan ellos allá.

Y este señor eleva también su puño, como tratando de imitar a Donald Trump. De hecho, es una pésima caricatura del presidente gringo, pero en blanco y negro, y más chiquita; y este no es naranja, este es morenito, como todos nosotros. Trump hace toda clase de payasadas para aparecer en televisión y este tipo hace lo mismo. Eso sí, Trump es el presidente más mentiroso del mundo, pero este tal De la Espriella lo está alcanzando. ¿Vieron lo del cuento de los 60 millones de dólares que supuestamente iba a entregar el BID para el empalme? Resulta que el propio BID desmintió esa información. Eso se constituyó como la primera gran mentira de este payaso, luego de haber sido elegido -con trampa- para la presidencia de nuestro país.

Obviamente el Banco Interamericano de Desarrollo no tiene por qué regalar plata a nadie, muchos menos al tal De la Espriella, millones que él aseguró tenía listos entre el bolsillo para inversión social. ¿Será mentiroso o no será mentiroso? ¿O es que es mitómano, como Trump? Porque si Donald Trump habla por una hora, dice unas 20 mentiras -esto según un periodista de aquel pobre país-. Entonces, que venga Abelardo a competir con Donald a ver cuál dice más mentiras.

Donald Trump sale a cada rato diciendo que ya le va ganando la guerra a Irán, y al día siguiente en noticias el que aparece es Irán tumbándole más aviones. Esa guerra la perdieron hace rato los gringos. Lo que pasa es que no son capaces de reconocer que una vez más… ¡les cascaron! Así como les dieron en Vietnam y en Afganistán. Así como les cascaron en Corea. Porque los gringos no han podido ganar una.

Nos tocó el siglo de los mitómanos. Ahora, si además de mitómanos son cleptómanos, como en el caso de Trump, quien se ha enriquecido desde que está en el gobierno de los Estados Unidos, peor. Porque son millones de millones de dólares los que este señor se ha ganado. Él, por ejemplo, da una información con la absoluta certeza de que esa información va a producir resultados en la bolsa, y por supuesto apuesta por eso. Y apuesta antes. Y con eso ha ganado y ha embaucado a cantidad de incautos.

Bien, señores. Como no gozo de inmunidad, espero que esta columna no sea materia de regaños por parte de la gran prensa.

Coletilla del director. Qué vergüenza de periodista, si es que así puede llamarse a una jovencita que en Blu Radio entrevistó este lunes al doctor Iván Cepeda. Esta jovencita parece financiada por alguien cercano a la ultraderecha.

Coletilla por Deisdre Constanza. La “coherencia” política tras el poder. El Congreso volvió a levantar el telón. Cuando el poder tambalea, los discursos se guardan en el bolsillo y aparece la vieja política colombiana. La mermelada, los acuerdos de última hora y los abrazos que ayer parecían imposibles.  Hoy resulta curioso ver a quienes durante años convirtieron a Petro en el enemigo absoluto y hoy terminar pidiéndole canoa para sacar adelante a su candidato. Así de dinámica es la política nacional. Los principios duran hasta que comienzan a faltar los votos. Y, como dice el refrán, hay políticos que no son verdes ni maduros, simplemente cambian de color según el sol que más le caliente. Ayer juraban que jamás negociarían con el Gobierno y hoy hacen fila buscando salvavidas. Al parecer, cuando tambalea, la coherencia también pierde el equilibrio. En Colombia el espectáculo nunca decepciona, cambian los actores, cambian los discursos, pero el libreto sigue siendo el mismo. Y mientras el circo político reparte funciones, el país continúa esperando que algún día el protagonismo lo tenga la ciudadanía y no la ambición por conservar el poder.