Editor: Francisco Cristancho R.
En Colombia malentendieron esa máxima según la cual la política es el arte de gobernar a los pueblos para su bienestar. Suprimieron el arte, los pueblos y el bienestar general, y se quedaron con gobernar (aunque prefieran maltratar) para extraer beneficio personal.
Si hay un hecho incontestable es que la pauta publicitaria produce resultados, tanto para quien la paga como para quien la recibe. En la edición dominical de El Tiempo leímos un artículo que confirma nuestra hipótesis, decía la nota que “esta semana terminó el empalme entre la procuradora saliente, Margarita Cabello, y el entrante, Gregorio Eljach. El proceso se tardó un mes y estuvo marcado por la cordialidad entre el equipo de Eljach […] y el grupo de Cabello, quien deja una institución fortalecida luego de que algunos querían eliminarla”. Este ‘cepillazo’, tan evidente como burdo, deja en evidencia que los ríos de plata autorizados desde la Procuraduría para imprimir publicidad en el diario del Grupo Aval, con variedad de formatos y hasta con separatas propias, hizo mella en la redacción.
Poco le importa a quien escribió ese elogio que la señora procuradora tomó del ‘cabello’ a la mayor instancia de justicia en el continente al desacatar, sin sonrojarse, los preceptos de la reforma legislativa ordenada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Fue más importante para el periodista –o para su editor, para el director o para el dueño de la tinta– el trato afable de la doctora Cabello con su sucesor que el lío que armó y le legó a Eljach en el Consejo de Estado, donde a la fecha ocurre un apasionante duelo entre posturas jurídicas incompatibles.
Para quienes no están enterados de la pugna, unos cuantos magistrados defensores de las sanciones administrativas de inhabilitación a funcionarios electos popularmente (declaradas contrarias a la Convención Americana) que se aferran, como pocas veces lo hacen, al precedente de la Corte Constitucional (en todo favorable al Frankenstein que se ingenió Cabello para hacerle conejo a la Corte IDH) se enfrentan a un par de avezados magistrados, respetuosos de los derechos políticos y garantes de la efectividad de las decisiones judiciales, que se oponen y revocan las sanciones que ha impuesto, a nuestro juicio prevaricando, la Procuraduría General de la Nación.
Llevando la mirada al otro borde de la plaza, siente uno vergüenza al enterarse de lo que ocurre en la Comisión Primera de la Cámara, bien por voces con conocimiento directo o a través de la prensa. Pareciera que ninguno de los que allí tienen asiento conocen cuál es el propósito de dicha comisión ni admiten su incapacidad para pertenecer a ella. En una época ese foro era el núcleo de la discusión en el Congreso y gozaba de la presencia de destacados juristas, gente que sabía lo que hacía. Abogados que han presenciado debates de esta célula durante la legislatura que avanza nos cuentan de su desasosiego y uno, con su acostumbrada gracia, nos dijo que los representantes bien podrían ingresar a una clase de costura y pensar que se encontraban en sesión de la Comisión. Según parece, de lo que hubo y por lo que se destacó solo queda el recinto.
Pasando a otro tema, pareciera que cuando un país está de malas se gana un galán. Los israelíes padecieron a un Gallant como ministro de defensa, ahora requerido con orden de captura en más de 120 países por crímenes de lesa humanidad, y los bogotanos sufrimos con un bello durmiente que se apellida semejante. Si las proyecciones para las elecciones presidenciales siguen como vienen, puede que el mal se extienda al escenario nacional y nos gobierne otro Galán. Mientras los israelíes se deshicieron de su Gallant, nosotros nos abocamos a tenerlos por partida doble.
Adenda: con ocasión de las lisonjas a la procuradora, Germán recuerda que en Colombia solo ha habido un procurador que mereciera el cargo y ostentara la dignidad para ocuparlo: el doctor Mario Aramburo Restrepo. ¡Qué diferencia!
Adenda dos: ¿qué es lo que tiene Benedetti para ir y volver, unir y romper, sin que se manche ni se le cierren las puertas? No entendemos. Pero seguiremos preguntando.
Adenda tres: una propuesta de tregua con la que podrían apaciguarse dos conflictos con un único movimiento. Ucrania nos manda a Zelenski y, como muestra de agradecimiento, Colombia envía a su representante Miguel Polo Polo en comisión por tiempo indefinido.
Adenda cuatro: es vox populi que cuando no hay temas de actualidad los periodistas tienen un preferido para rellenar minutos al aire y no es otro que el senador Miguel Uribe Turbay. Ahora que es precandidato presidencial continúan dispensándole este trato favorable, aún en perjuicio de dos senadoras influyentes y bien relacionadas. ¿Pauta anticipada?
Hasta la próxima.