La posesión del 10 de diciembre como presidente de Argentina de Javier Milei, un autoproclamado libertario “anarcocapitalista” y populista de la derecha económica, marca un distanciamiento significativo de la política argentina convencional. Milei, un excéntrico “forastero”, pasó de ser un ciudadano anónimo a convertirse en una fuerza política como diputado nacional por Buenos Aires, después de ganar popularidad al criticar duramente el status quo político. Sus coloridos ataques a la política tradicional, a la cual se refiere como la “casta política”, resonaron entre la mayoría de las y los votantes argentinos, lo que lo llevó a obtener el 56 por ciento de los votos el 19 de noviembre, en contraste con el 44 por ciento obtenido por el entonces ministro de Economía Sergio Massa.
Milei ganó en unas elecciones libres, justas y sin incidentes significativos. Esta victoria electoral, percibida por algunos como una respuesta a la insatisfacción pública con el sistema político existente, estuvo influenciada por el estado de la economía, la corrupción desenfrenada, la pandemia y las redes sociales. La grandilocuente retórica de Milei es vista como un soplo de aire fresco en un sistema político incapaz de satisfacer plenamente las necesidades de todas y todos los argentinos.
Desafíos económicos
Las crisis económicas de Argentina, enraizadas en problemas estructurales y cíclicos, y en una deuda endémica insuperable, han persistido durante décadas debido a políticas fiscales y monetarias mal administradas que llevaron a recesiones, depresiones y alta inflación. Los esfuerzos por corregir la inflación mediante la refinanciación de la deuda y otras medidas dieron como resultado una contracción de la economía y un aumento de la pobreza. Muchas de estas políticas representaron un intento de hacer frente a las presiones ejercidas sobre Argentina dada su deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El problema actual que enfrentan las y los argentinos es que los ingresos de la mayoría de las personas no pueden cubrir el costo de vida básico (alimentos, transporte y servicios). Los precios han subido mientras que los salarios no. En septiembre de 2023, durante la temporada de campaña presidencial, la inflación se acercó al 140 por ciento, provocando un aumento del 12,7 por ciento en los precios al consumidor. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) de Argentina, en el primer semestre de 2023, el porcentaje de hogares bajo la línea de pobreza aumentó 29,1 por ciento, afectando al 40,1 por ciento de la población.
Durante la administración de Mauricio Macri, la informalidad en el sector laboral creció y muchos argentinos vivían de “economías populares” o empleos sin salarios, beneficios y estabilidad formal. Como ocurrió a nivel mundial, la pandemia exacerbó las desigualdades existentes y afectó duramente a Argentina. Las restricciones impuestas por el gobierno de Alberto Fernández para contener el virus COVID-19 asestaron un duro golpe a quienes dependen de esta economía popular. Desafortunadamente, los paquetes de ayuda gubernamentales destinados a sustituir estas pérdidas no abordaron adecuadamente las consecuencias económicas, afectando a varios sectores como las pequeñas empresas, servicios de delivery, el trabajo doméstico, las aplicaciones de conducción de automóviles, y a los jóvenes empleados en empleos precarios o temporales.
El 6 de diciembre de 2022, un tribunal federal declaró culpable a la vicepresidenta y expresidenta Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) en un caso de corrupción que involucra aproximadamente mil millones de dólares provenientes de contratos falsos y de la construcción fraudulenta de 51 proyectos de obras públicas durante su presidencia. El presidente Macri, de la coalición Cambiemos, que no era ni peronista ni radical, fue elegido sobre una plataforma anticorrupción. Pero él también enfrentó escándalos de corrupción. Si bien los Kirchner califican los casos en su contra como persecución política, los múltiples casos de corrupción vinculados al gobierno han disminuido la credibilidad del peronismo. En general, los argentinos se encuentran enredados en una red de acusaciones de corrupción, lo que complica la recuperación económica. Presentar al ministro de Economía Sergio Massa como candidato presidencial del gobierno no logró convencer a la población de que sus vidas podrían mejorar. Los partidarios de Javier Milei reconocen su retórica incendiaria, pero aprecian loque perciben como una falta de corrupción, representando una alternativa para quienes deciden entre el menor de los dos males.
Apelar al descontento
Milei capitalizó estratégicamente la desesperación económica, la rabia y un deseo generalizado de cambio entre muchas y muchos argentinos. La población joven en particular siente que existe una falta de oportunidades para mejorar su situación económica. Otro segmento de la población siente que la retórica de los gobiernos progresistas no logró materializarse en resultados concretos y que sus críticas fueron minimizadas. En consecuencia, las propuestas de Milei para reformar el sistema, incluida la abolición del Banco Central de Argentina, la dolarización de la economía, la promoción de una privatización desenfrenada y un recorte drástico del gobierno, resuenan en este grupo demográfico. Sus gestos simbólicos, como agitar una motosierra en el aire y crear dramáticos videos en TikTok, se han vuelto emblemáticos de su compromiso con el cambio radical.
Las redes sociales jugaron un papel fundamental en que Milei resultara electo. La profesora Yamila Campo y el profesor Mariano Juárez del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires destacan la importancia de TikTok como la aplicación más descargada en Argentina en 2022. Un considerable 53,4 por ciento de la población mayor de 18 años tiene TikTok en su celular. Además, el 49 por ciento mantiene actividad en Twitter, mientras que un sustancial 93,1 por ciento usa WhatsApp y el 86 por ciento Instagram.
Su campaña digital, encabezada por estrategas como Fernando Cerimedo, empleó tácticas similares a las utilizadas por Trump y Bolsonaro, valiéndose de plataformas como TikTok para simplificar problemas complejos y presentar soluciones rápidas.
Posturas controvertidas
A pesar de su atractivo generalizado, las posiciones de Milei sobre cuestiones sociales plantean importantes preocupaciones. Al igual que Bolsonaro, Milei niega la existencia del cambio climático, expresa escepticismo sobre las vacunas contra el COVID-19 y tiene opiniones contrarias al aborto. Se alinea con el retroceso global del feminismo, empleando una retórica reaccionaria percibida como rebelde por quienes resienten las políticas de género progresistas. En particular, sobre los feminicidios, aboga por eliminar la cuestión de género del código penal.
Las inconsistencias son visibles también en otros asuntos. Milei, quien inicialmente defendía la liberalización de las armas de fuego en su plataforma de campaña, luego cambió su postura. Otras declaraciones extravagantes incluyen afirmar que las personas deberían ser libres de vender sus órganos y postular la existencia de un marxismo o socialismo cultural que supuestamente busca dañar a Argentina. Esta retórica es bien recibida por algunos argentinos que consideran imponentes y condescendientes los esfuerzos de los movimientos sociales para promover la inclusión en el lenguaje.
En materia de relaciones exteriores, Milei ha anunciado que congelará las relaciones con China y que retirará a Argentina del Mercosur. Ha hecho comentarios despectivos sobre el Papa Francisco, refiriéndose a él como comunista y utilizando lenguaje despectivo. Sin embargo, desde que asumió como presidente electo, su postura hacia Brasil, China y el Papa ha experimentado un notable ablandamiento. Este cambio introduce un elemento de incertidumbre respecto de las acciones futuras de Milei una vez que asuma la presidencia.
Estrategias de campaña y tendencias globales
En muchos sentidos, las estrategias de campaña de Milei reflejan fielmente las empleadas por Trump y Bolsonaro. En los últimos días de las elecciones, su partido alegó fraude en la primera vuelta, aunque cuando se le pidió que presentara pruebas no lo hizo. A pesar de esto, perduró la impresión de irregularidades y esfuerzos por socavar su candidatura. Este patrón se hace eco de casos en Estados Unidos y Brasil, donde tácticas similares llevaron a acontecimientos alarmantes como el ataque al Capitolio de Estados Unidos y los asaltos a los edificios federales de Brasil.
Las tres figuras se han presentado como outsiders antisistema, preparados para lograr un cambio transformador. Para Trump, esto fue “drenar el pantano”, mientras que Milei ha enfatizado en recortar las instituciones gubernamentales y el gasto con una motosierra.
Sus campañas se caracterizaron por declaraciones incendiarias y políticamente incorrectas, insultos dirigidos a figuras clave y una arrogancia que transmitía la imagen de un líder fuerte. Los tres promueven una agenda populista de derecha que resuena entre muchas y muchos trabajadores descontentos en todo el mundo, pues culpa a las élites políticas corruptas. Esto se mezcla con tendencias autoritarias que incluyen convertir a las mujeres y a las minorías étnicas y sexuales en chivos expiatorios. Se ignoran las reglas cívicas básicas y de respeto a los oponentes, mientras que la retórica utilizada es degradante e insultante, provocando división y polarización. A medida que vamos viendo los límites que tienen las democracias liberales y la economía globalizada para satisfacer las necesidades de toda la ciudadanía, las fuerzas políticas que capturan la desesperación para amasar poder se están extendiendo.
Un futuro incierto
Tras la toma de posesión de Milei el 10 de diciembre, surgen incertidumbres con respecto a sus decisiones políticas:
- ¿Cortará Milei lazos comerciales con Brasil y China y solo dará prioridad a Estados Unidos e Israel?
- ¿Es su plan de dolarización factible?
- ¿Cómo responderá cuando se produzcan protestas masivas cuando se recorten ministerios y se privaticen los servicios? ¿Será represivo? ¿Tratará con respeto a sus adversarios y adversarias y a personas con opiniones disidentes o violará sus derechos humanos?
- ¿Qué papel jugará el sistema judicial argentino en el manejo de las disputas sobre los cambios que Milei desea aprobar y que otros impugnarán legalmente?
- ¿Serán las feministas, colectivos LGBTQ, afrodescendientes, indígenas y migrantes blancos del gobierno, y alimentará la retórica de Milei la violencia y el acoso?
A medida que comienza la presidencia de Milei en Argentina, persisten más preguntas que respuestas. Las implicaciones de sus políticas y los cambios sociales que representa siguen siendo objeto de intensa especulación y preocupación.
* Directora para Los Andes de Washington Office on Latin America