Editor: Francisco Cristancho R.
Sea original, nunca copie. El que copia es un copietas o un plagiario, jamás un creador. El creador es quien tiene sus propias ideas y las plasma en sus obras.
Dicen que, en otra vida, se encontraron con un grave problema anatómico cuando trataron de hacer la autopsia a Donald Trump; pues, si bien había un cuerpo, este no tenía nada por dentro. Se encontraron con un muñeco. Era puro plof, pura fantochería.
Preguntaron al médico forense encargado si era posible que esos fenómenos ocurrieran, y este respondió que la prueba era que ese sujeto, estando vivo, caminaba y hablaba, pero no pensaba. Le preguntaron entonces cómo podía llamársele a eso, a lo que él respondió que podría decírsele títere o monigote.
A Donald Trump en algún momento lo rellenaron, le amarraron tres cuerditas y lo pusieron a hablar sandeces. Esa es la verdad. Trump no ha hecho sino complicarle la vida al mundo; jamás ha hecho algo positivo.
Pero pasando a temas más cercanos…
Aquí en Colombia están pensando en hacer una constituyente, y todos opinan sobre si vale la pena hacerla o no. Los que consideramos que sí vale la pena hacerla es porque no estamos conformes con lo que está pasando, ya que la Constitución existe, pero no se cumple. Entonces habría que redactar una que obligue a su cumplimiento; es decir, que la Constitución que esté exista como tal en los libros, en las mentes, y en la práctica. Porque nada sacamos con decir que en Colombia todos somos iguales cuando en realidad eso es puro bla bla bla.
La Constitución que tenemos se quedó escrita, nadie la cumple y nadie quiere cumplirla, porque cuando yo digo que todos los demás son iguales es porque estaría dispuesto a entregar parte de las prebendas que tengo frente a quienes no las tienen, y yo no creo que haya colombianos tan generosos.
Cuando uno se pone a estudiar los países que más donaciones hacen, entre esos no figura Colombia. Distinto a los países nórdicos: Noruega, Suecia, que son países muy dados a eso. Países que tienen dentro de su mentalidad el hacer donaciones. Por eso para ellos no es problema cuando una persona muere, incluir en su testamento una donación a una fundación. Así debería ser. Pero el colombiano no piensa así. El colombiano cree que cuando muere todo lo que tiene se lo va a llevar a la tumba.
En esto los colombianos se parecen mucho a los egipcios. Los egipcios mandaban a construir su pirámide y dentro de ella enterraban, además de a su esposa, sus tesoros y pertenencias. Partiendo de ese principio -de que el colombiano cree que cuando muere todo lo que tiene se lo va a llevar- valdría la pena no hacer más cementerios, sino que hiciéramos pirámides comunales para que todos los colombianos se entierren allí con todos sus tesoros y se vayan con ellos para la otra vida.
¿Y cuál otra vida? Pues la que se han inventado aquellos que no están amañados con esta. Porque me he puesto a averiguar cómo sería la otra vida y nadie me ha dado ni cuenta ni razón, porque dicen que no han estado allá. Entonces ¿cómo pueden hablar bien de la otra vida si no han ido? Y hay que oírlos, rezan y aseguran que en la otra vida les irá mejor. Si la otra vida existiera sería paralela a esta. Entonces, si en esta vida el tipo fue un miserable, lo lógico sería que en la otra vida fuese mucho más miserable; y si en esta lo cogieron a patadas, allá lo cogerían a más patadas y a más pescuezasos. Porque se trata de que la otra vida no sea un dibujo exacto de esta, ni mucho menos una réplica. Pero, en fin, dejémoslos que piensen lo que deseen.
En Colombia todo el mundo sabe de todo. Estoy aterrado de cómo sabe la gente de cosas. ¡Saben de todo! Me puse a escuchar una conversación entre esos lúcidos políticos que participan en la radio, y da vergüenza que esas personas, con esa infraestructura mental que tienen, sean los representantes del resto de los colombianos. Que se representen a sí mismos, vaya y venga, pero yo no quiero que ninguno de esos zoquetes me represente, porque no tienen nada qué representarme. Se supone que yo tengo algunas cualidades, y a esos, que dicen representarme, yo no se las veo por ninguna parte.
Que los seres humanos todos somos iguales, no. Yo sí contradigo eso. Eso es paja. Eso no es más que un principio religioso, que todos somos iguales. Yo no me parezco absolutamente en nada, en nada, a alguien como Álvaro Uribe Vélez. No tengo nada parecido con él. Entonces ¿cómo vienen a decir que todos somos iguales? Es más, no quisiera ser nunca ni parecido a ese señor ni a ninguno de los que le acompañan en su procesión de sátrapas.
Y para finalizar…
Este año nuevo estuvo igual que el año pasado. 365 días con los mismos idiotas de siempre al lado, y todo el mundo diciendo las mismas tonterías; pero no veo que a nadie le haya cambiado la suerte. Cambia quizás de un número a otro, pero seguimos igual. Eso del cambio es una leyenda, pura pendejada del ser humano, pensar que porque hay un año nuevo hay ‘vida nueva’. Hay un año con un número mayor pero no se cambia en nada.
¿Será que este año esos imbéciles pseudo periodistas dejarán de copiar todo lo extranjero? Estoy aburrido de que -por ejemplo- no digan 2.025, sino 20-25. Y ya comenzaron por los micrófonos a decir que el 20-26 tal cosa y el 20-26 tal otra. ¡Imbéciles, imbéciles! El 20-26 como número para contar no existe. Existe el 2.025, el 2.026, pero no el 20-26. En el colegio, si es que alguno de esos pasó por allá, el profesor no decía que de 20-24 se pasaba a 20-25 y a 20-26. Lo correcto era que de 2.024 se pasara a 2.025 y luego a 2.026. Esto lo que demuestra es falta de personalidad. Demuestra que son unos individuos que no están seguros ni de lo que debían saber.
Señores, no sean copietas. No sean ridículos. No es sino que a alguien se le ocurra una palabra nueva, y entonces ya todo el mundo la usa. Por ejemplo, ese término ridículo dizque de influencer. Cualquier idiota dice una cosa en Twitter y ya lo gradúan dizque de influencer. ¿Y qué hace ese influencer? ¿Se refieren a alguien que sufre de alguna cuestión estomacal? Pero si no emplean ese término no están a tono. Utilicen el castellano. En las obras de Cervantes y Lope de Vega encuentran todos los términos precisos para la situación que ustedes quieran describir.

