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Lo único que les queda

Iván Cepeda ni es exguerrillero ni militó jamás en las FARC, Petro, como todos sabemos, fue parte del M-19. Sin embargo, la oposición encabezada por Uribe parece no encontrar más argumentos para denigrar a Petro o Cepeda que tildarlos de exguerrilleros. Quizá Uribe haya olvidado la lista de exguerrilleros con los cuales ha compartido parte de su oscura vida política. Por ejemplo, Everth Bustamante que fue guerrillero y fundador del M-19 y luego fue, junto a Uribe, uno de los fundadores del partido Centro Democrático. El mismo Everth Bustamante que durante el primer gobierno de Uribe fue asesor en la presidencia y director de Coldeportes antes de ser elegido senador del Centro Democrático. Y qué decir del ex integrante del Ejército Popular de Liberación (EPL) Carlos Franco que durante los dos gobiernos de Uribe ocupó el cargo de director en el programa presidencial de Derechos Humanos. En la lista de exguerrilleros amigos entrañables de Uribe figura Rosemberg Pabón, el “comandante Cero”, que en los dos gobiernos de Uribe fue director del departamento de Economía Solidaria, también Eduardo Chávez, ex guerrillero del M-19 que fundó junto a Uribe la terrorífica Seguridad Democrática. Esta larga lista incluye a Carlos Alonso Lucio (ex M-19), Angelino Garzón (ex militante de la AD M-19), Augusto Osorno (ex M-19), Mario Agudelo (Ex EPL), etc., etc.

No sé si esto baste para demostrar que, a un ser de doble moral, bajo (en todos los sentidos), cínico y mentiroso como Uribe no le importa caer en tales contradicciones o inventar falacias en su intento por destruir a quienes como Petro o Cepeda lo han enfrentado y derrotado política y judicialmente. Seguramente en los próximos días Uribe y sus secuaces seguirán injuriando a Cepeda con la misma retahíla que han usado hasta ahora en vano. El caso es que la calumnia y la mentira son lo único que les queda frente a un hombre de la dimensión, la dignidad y la honestidad de Iván Cepeda, nuestro próximo Presidente.

Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan necesariamente la posición de La Nueva Prensa.