Editor: Francisco Cristancho R.
Es una tristeza que en estos países no se eduque al niño para la política; para que aprenda qué es y cómo se hace. Esa debería ser una obligación de los colegios desde la primaria. Que les enseñaran a los niños que hay diversos partidos políticos y cuáles son sus diferencias. De esa forma, cuando el joven o la jovencita llegue a los 18 años, sepa ya cuál es la tendencia que va a seguir.
Siempre me he puesto a pensar cuál es la diferencia entre un republicano y un demócrata, porque su comportamiento hacia los gobernados es igual. Ni qué decir de Colombia, donde la diferencia entre un liberal y un conservador está en que uno va a misa y el otro no. No hay nada más godo que un liberal en el poder. Liberales y conservadores se comportan como iguales; iguales a los republicanos y los demócratas en los Estados Unidos que se comportan igualitico y el ciudadano no logra encontrar distingos.
Lo que ocurre es que el elector, en muchos países, terminado votando por lo que le dicen o por tradición. Entonces, si le enseñaron a que era demócrata, pues termina votando toda la vida por demócratas, pero sin saber qué hace un demócrata o qué hace un republicano. En Colombia pasa lo mismo. La gente nace en Boyacá, y como Boyacá era conservadora, todos terminan votando por conservador. Pero si alguien nacía por allá en Arauca, donde todos eran liberales, entonces se votaba por algún liberal. Nadie se puso a enseñar a ese muchacho o esa muchacha cuál era la diferencia entre uno y otro.
Estoy convencido de que hoy usted va a cualquier directorio político de un pueblo y les pregunta a los concejales que cuál es la diferencia entre un político y otro, y ellos responderán muy seguramente que la diferencia es el color de la corbata que se ponen el día las manifestaciones. Porque hoy ya no hay ninguna diferencia entre el uno y el otro. El razonamiento es el mismo, y las medidas políticas que toma el uno son copia de las del otro.
Aquí usted no puede ir a un colegio a hablar de política, “porque a los colegios no se viene a hacer política”, dicen… ¡Cretinos! Es precisamente en los colegios donde se va a diseñar la política.
Día a día se sorprende más el común de las gentes cuando miran a quienes dicen gobernarlos. Viendo las estupideces que comete un sujeto como Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, y las sandeces que se atreve a decir, se pregunta el pueblo… ¿cómo puede una de las potencias del mundo estar dirigida por un individuo de tan bajas calidades intelectuales? Porque si usted se pone a escuchar lo que dice Trump se da cuenta de que realmente no dice nada.
Hace poco vi una entrevista que le hacían a un oficial retirado que estaba hablando sobre una reunión que organizó el analfabeto de Trump, y a la cual citó a todos los generales y coroneles de los Estados Unidos. Los hizo venir de todas partes del mundo dizque para una conferencia. Este oficial decía allí en la entrevista que era lamentable cómo ese payaso entendía la milicia. Y afirmaba no poder entender cómo un militar de carrera aceptaba las órdenes que Trump le daba de violar la ley.
Este coronel, en uso de buen retiro, se refería específicamente a las órdenes dadas por Trump cuando decía a los militares que reemplazaran a la policía en las turbaciones del orden público del país. “¡Pero esa no es labor de nosotros!”, decía. “Esa es labor de la policía. Supongo entonces que ahora a los policías los pondrá a combatir haciendo de soldados.” Eso lo decía medio en broma. Y me gustó su apunte porque además explicó que ellos tienen un reglamento muy claro que establece cuáles son las obligaciones del militar y cuáles las del policía, “… pero que este señor venga a decirme a mí, un coronel del ejército, que tengo que ir a la esquina de un parque porque hay un borracho armando escándalo y hablando mal del presidente para que yo vaya a arrestarlo. ¡Yo no estoy para eso! Yo soy un militar, y estoy para combatir la amenaza exterior; pero para levantar borrachos está la policía. Lo que este señor pretende es que yo haga un lado al policía y asuma sus funciones.”
Hoy ya nadie cree en las amenazas que el payaso de Trump hace contra Venezuela, entre otras cosas, porque Venezuela no ha hecho nada que justifique una invasión. Venezuela ha tomado su función en el mundo como le corresponde: como un país soberano e independiente. Yo no creo que el presidente Nicolás Maduro tenga que pedirle permiso a Trump para hacer X o Y cosas, lo que pasa es que al señor Trump -como a la mayoría de los gringos– se le salen los ojos cada vez que ven todo el petróleo y el titanio que tiene Venezuela. Y entonces, so pretexto de su poder militar y de su fantochería milica, ya cree que puede ponerse de ruana a todo el mundo.
Hasta el momento Nicolás Maduro los ha puesto en un lugar. Él sí tiene claro que una cosa es el Ejército y otra cosa la Guardia Nacional. Maduro entiende que el Ejército no está para solucionar pedreas en Caracas.
Lo triste es que Francia va por las mismas de Trump. Cuando uno escucha las propuestas de Macron se pregunta ¿y este tipo es quien dirige la política francesa? Es que dice cada barbaridad. Tuve la oportunidad de escuchar sus intervenciones en la OTAN, y en todas las reuniones que se hicieron allá en el norte de Europa hace unos meses, y debo confesar que me daba risa que un tipo que debía ser presidente de una nación seria tenga la misma capacidad histriónica de un payaso. Y ni siquiera payaso, porque lo que fue a hacer el señor Macron a la OTAN fue a hacer el oso. Eso resultó un circo, donde hubo muchos ‘osos’ pero ningún payaso. Osos como el que también hizo el tal Zelenski, el que supuestamente representa a Ucrania. No sabemos bien por qué la representa, porque, que yo sepa, a ese comediante nadie lo eligió presidente de ese país, pero como el mundo se volvió al revés, personas con grandes incapacidades son las que llegan ahora a gobernar ese tipo de países.
¡Hasta la próxima!
