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Eso que jamás tuvimos

No soy de izquierda, nunca lo fui. No sé qué significa ser de izquierda y no creo que esa palabra tenga ya un valor. Tampoco soy de derecha. No tengo ninguna mierda de ideología, no tuve tiempo jamás para semejantes pendejadas. Mi vida y sus urgencias han sido concretas y por esto hasta mi jodida fantasía ha tenido que ser pragmática. Cuando se trata de elegir el asunto también es concreto y en el caso de nuestro país la realidad no da tregua. Eso que llaman la política tradicional no ha sido más que el dominio de una clase sobre el resto de habitantes, dominio que nos condenó a la miseria, el terror, la ignominia, la abyección… Dominio que nos privó de nuestro derecho a lo esencial, el derecho a ser tratados como seres humanos. Dominio que nos arrebató nuestra dignidad, sueños o posibilidad de futuro. Imagino que saben de lo que hablo, que lo habrán vivido de un modo u otro. Uribe sigue representando a esa clase, ellos lo eligieron para que fuera una especie de capataz por su natural talento para el crimen, la corrupción, la mentira y la crueldad. Y siguen apoyándolo y creyendo que es la alternativa para volver a someternos. Petro no es perfecto ni mucho menos, pero es el único Presidente de la historia que nos representa y ha dado voz y poder de decisión a nuestra necesidad de cambiar el rumbo y encontrar justicia social. Petro, como Presidente, se ha enfrentado a esa clase y a su capataz asesino.  Ha puesto en marcha un plan para que esa justicia social sea posible y ha logrado implementar cambios que deben seguir multiplicándose. Ningún Presidente en la historia de ningún país ha sido atacado con tanta saña. Esa clase que conocemos muy bien ha usado todo su poder económico, sus medios de comunicación, sus lacayos, sus alianzas criminales e incluso se han arrodillado ante Trump y están dispuestos a entregar el país con tal de conservar sus privilegios y la impunidad por todos sus crímenes. Sin embargo, no han logrado derrotar a Petro, por el contrario, durante el gobierno de Petro y con la perseverancia y el valor de Iván Cepeda se logró condenar a Uribe y pase lo que pase esa condena no será borrada de la historia. Y es Iván Cepeda, en mi opinión, el indicado para continuar el proceso de cambio. No es cuestión de ideología sino de carácter y estilo. Y de necesidad de poder tener un país finalmente nuestro y no ese país donde hemos sido como parias, un país donde nunca hemos contado, un país donde quienes han tomado las decisiones han pensado solo a sus propios intereses porque nos han considerado desechables. ¿Es así cómo quieren sentirse? Tengo una historia dura a mis espaldas, he visto y padecido década tras década ese  infierno. Siento que Iván Cepeda tiene mi propia voz, que su historia es la mía. El deseo de justicia y de respeto, el deseo de existir no es una ideología. Para mí Iván Cepeda representa todo eso que jamás tuvimos. Votaré por él.

Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan necesariamente la posición de La Nueva Prensa.