Editor: Francisco Cristancho R.
Que este mundo está en revés, lo sabemos todos, sin necesidad de mirarlo por el otro lado. Cuando son capaces de darle a ese jumento de la María Corina Machado el Premio Nobel de la Paz, son capaces de cualquier cosa. Porque hay dos seres humanos parecidas en lo ineptas: Karina Milei y María Corina Machado.
Karina es la hermana del loco ese que preside a la Argentina, y Corina, ya sabemos qué clase de persona es. María Corina Machado es la que suplicaba -y aún suplica- que invadan a su país. ¡Qué actitud tan miserable! ¿Y es precisamente esta señora a la que le dan ese premio? ¡Qué vergüenza!
Los venezolanos no merecen tanta indignidad teniendo a la señora María Corina Machado. Los argentinos quizás se merecen a Karina, porque al fin y al cabo esa fue la ralea que eligieron, pero a la Corina nadie la eligió.
Ahora, que si hacemos una dupla de incapaces mentales podemos meter ahí a Milei y a Trump. Esos dos caben perfectamente en el mismo tatuco para lanzar los dados cargados. Ahí caben los dos. Qué vergüenza. Qué lástima que este mundo esté en manos de personas como Karina, Corina, Donald y Javier Miley.
Simpático resulta que haya gringos que tienen la osadía de decirle a uno que el mejor presidente que ha tenido Estados Unidos es Trump. Claro que, para lo que hoy en día son los gringos, tal vez sí lo es, porque si hay un país que desprecia hoy la libertad es Estados Unidos. Los gringos no aprecian la libertad. Ellos prefieren vivir en el país donde todo es a punta de garrote, a punta de carcelazo; donde todo es al utensilio que tanto le gusta a Trump y sus mariachis… ¡el serrucho!
En fin, por fortuna no somos de allá, no nacimos allá ni estamos allá. Preferimos quedarnos aquí, de este lado, así no seamos un país rico ni seamos un país lleno de millonarios. Somos un país lleno de colombianos, y somos menos malos que los gringos. Aunque más malo que un gringo… solo otro gringo. Como colombianos, pasamos, sobreaguamos; no tenemos y jamás tendremos a un Trump como mandatario.
Esperemos a ver si esto cambia, porque si no cambia lo mejor será ir al otro lado del mundo, desde donde hoy escribo esta columna. Estas líneas las escribo desde un sitio muy lejano a Colombia que está en medio del Atlántico. Una isla grandotota y muy bonita llamada Madeira. Que no es madera, como madera de garrote, sino Madeira; nombre que los descubridores portugueses dieron a este pedazo de tierra en medio del mar. Bonita isla, bonito paisaje, bonita gente, y muy amables sus moradores. No se parecen en nada a los del norte de América.
Coletilla del editor: El amigo de parrandas de Jeffrey Epstein, con el que compartía vicio y niñas, sale ahora con que Gustavo Petro es un “líder del narcotráfico”. ¿Se puede ser más cínico? Pero el insulto resultó contra todos nosotros, como colombianos, cuando afirmó que la coca es el mayor negocio de nuestro país. Esto, que a cualquier colombiano decente emberracaría, terminó gustándole a los apátridas de siempre. Voces como la del ‘columbiano’ Enrique Peñalosa, o la del traidor Juan Carlos Pinzón, se enfocaron en tratar de agradar al hampón del norte; lo mismo hizo el condenado Álvaro Uribe Vélez, quien aprovechó el ultraje para hacer campaña.
Mejor no lo pudo dibujar Matador…

Hasta la próxima semana.