En la mañana del martes 28 de octubre de 2025, en el Auditorio Camilo Torres Restrepo de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Colombia, se inauguró el VII Congreso de la Academia de Filosofía del Derecho para América Latina y El Caribe. Este evento comenzó con un reconocimiento, a manera de homenaje, por su labor en el mundo intelectual e investigativo universitario a el filósofo y profesor Bernardo Correa López, al profesor emérito de la Universidad Nacional de Colombia, Ricardo Sánchez Ángel y al filósofo del derecho y profesor Óscar Eduardo Mejía Quintana.
Quiero hacer circular el texto de referencia a mi intervención en este acto.

A propósito de una distinción: la ética del agradecimiento, los sueños y la política
Un saludo a todos y todas los(as) colegas al igual que a los organizadores Diana Marcela Hincapié Cetina, Arístides Obando Cabezas y un sentido agradecimiento por la distinción que se nos otorga, ya que la ética es para vivirla.
Estos homenajes son rituales que se otorgan para reconocer trayectorias de vida, realizaciones valiosas en los ámbitos del conocimiento y la investigación con sus respectivas repercusiones. Al igual que los méritos que acompañan las ejecutorias laborales, cívicas, políticas y solidarias. Estas ceremonias expresan el agradecimiento que con sinceridad se da, se otorga, se dice y escribe a quienes por sus virtudes lo merecen. Hay homenajes de homenajes porque no siempre se acierta en ello, por el uso de actitudes reprochables de favoritismo y omisiones notables de quienes no tienen reconocimiento, por ciertas capas que ejercen los micropoderes universitarios. Pero, debemos decir que casi siempre se acierta en las decisiones.
Los homenajes y reconocimientos no deben generar privilegios, ni significar nuevos decorados para adornar a los personajes que los ostentan. En esa especie de nobleza académica que desenmascaró con agudeza el sociólogo Pierre Bordieu, y entre nosotros, atrapados en las simulaciones, suele ser esperpéntica.
Me resulta muy significativo recibir esta distinción en compañía de los ilustres colegas Bernardo Correa y Óscar Mejía quienes además son mis amigos de muchos años en las causas más nobles de la vida intelectual y de la cultura crítica. Quiero compartir lo que Montaigne dice que, desde los antiguos, la comunicación lleva a un acuerdo de simpatías, unas afinidades electivas que, en nuestro caso, son la de los saberes como partes y sustratos de una conciencia, de la época tormentosa que vivimos. A la amistad la celebramos sin ningún compromiso distinto a la de ella misma. En palabras del sabio citado: “en la amistad no hay más negocio ni trato que con ella misma”. Es lo que en nuestro quehacer denominamos como colegaje.
Desde tiempos inmemorables, los sueños nos han acompañado en el quehacer diario, en la toma de decisiones, en las prevenciones, miedos y temores. Consultamos los sueños con nosotros mismos o los olvidamos cuando despertamos, o en la vida activa los dejamos de lado. Aunque algunos reaparecen en los recuerdos como algo grato o asustador.
Los sueños son elaborados por nuestra actividad onírica que es creativa, acompañando el ciclo del dormir, como esa constante del inconsciente que define nuestras conductas de manera oculta, desconocida, en forma incesante y que nos es difícil descifrar. Necesitamos del apoyo del psicoanálisis, las artes, las literaturas y del pensamiento crítico.
Hablar desde el inconsciente constituye la interpretación, lo que debemos desenmascarar, evidenciar, limpiar su maquillaje. Los sueños piensan.
Los sueños siempre han sido interpretados desde las religiones con sus oráculos y sacerdotes, desde la magia con pitonisas incluidas. En compañía de las brujas que son escrutadoras de mentalidades y guardianas de leyendas, a su manera sabias y subversivas.
Las desventuras asechan por doquier a los humanos y al planeta, lo de los universos nos es ignoto, casi desconocido. La inseguridad de la existencia nos acosa con sus miedos y lleva a la desesperación. Recuerdo estos versos de Álvaro Campos, esa voz de Fernando Pessoa:
dame rosas, dalias
flores para ver
si vale la pena
soñar en vivir
Es un verso insólito, como buena parte de su poesía, porque en el jardín vale vivir para soñar! El mundo al revés. Vale la pena recordar a Pedro Calderón de la Barca con sus versos:
¿qué es la vida? Una ilusión, un sueño, una ficción.
do el mayor bien es pequeño
que toda la vida es sueño y los sueños sueños son.
Los sueños como la vida son diurnos y nos impulsan a seguir la estrella de la mañana, la imaginación, el ímpetu que nos potencia el principio esperanza. De la mano de André Bretón y de Ernest Bloch. En la noche los sueños suelen ser duros, las pesadillas que nos visitan y que son las mismas de Goya en el sueño de la razón produce monstruos. Nos acechan gravemente en nuestro tiempo, con nuevos inventos y desarrollos, los de la electrónica y la inteligencia artificial, en la telaraña de la historia que combina progreso y barbarie. Ya que tanto el optimismo como el pesimismo construyen la ecuación del realismo, en el entramado de la muerte y la vida.
Dejádme contaros mis pesadillas, las que me visitan con furor: el genocidio contra los palestinos y palestinas, la guerra entre Rusia, los Estados Unidos y la OTAN en el escenario de Ucrania, donde los ucranianos y su país son las víctimas, al igual que los jóvenes rusos. La cruenta guerra civil por riquezas multinacionales en Sudán. Y Haití y Colombia, nuestro país donde el Burundú Burunda ha vuelto y sigue vivo con su estela de masacres.
Mi sueño diurno es el de millones de militantes en el mundo entero por la vida, para salvar a Palestina, derrotando al sionismo. ¡Que se firme la paz de inmediato en Ucrania! Que se detenga la guerra instalada por el gobierno de Estados Unidos en el Caribe contra Venezuela y Colombia y en ese mismo escenario Cuba, en un capítulo superlativo de la guerra contra las drogas. La flota movilizada por los Estados Unidos allí, es la más grande de toda la historia de las intervenciones de la gran potencia contra Nuestra América y ya cobra alrededor de 45 asesinados física y moralmente en una operación tanática, de naturalización de la matanza que están escalonando.
Debo cumplir con el imperativo de mi conciencia: Os invito a solidarizarnos con el presidente Gustavo Petro!. Más allá de nuestras apreciaciones sobre su gestión y las diferencias que existan, ello es así, porque lo que hay es una amenaza contra Colombia misma, su soberanía, su gente, sus riquezas, nuestra vida. Los Estados Unidos deben dedicarse a construir una paz real con Rusia y China, en vez de andar haciendo tropelías de todo orden, en cualquier lugar que se le ocurra, en procura de sus propios intereses imperiales. Se vuelve imperativo rescatar el derecho internacional de la paz y los derechos humanos que han sido abolidos del orden internacional, por un derecho a la guerra y a las decisiones de las superpotencias.
Las redes sociales y los medios masivos de comunicación, nos hacen contemporáneos del drama y la tragedia, pero también testigos y actores de la gran movilización en curso, de millones de personas, con el esplendor de la conciencia histórica de que deben darse las luchas necesarias.
En el principio es la acción y es allí donde la palabra se vuelve viva, es la enseñanza de Fausto. Apliquémosla!!!
