Editor: Francisco Cristancho R.
Que hay sinvergüenzas que se inventan toda clase de artimañas para robarse el erario, ¡es cierto! Pero no solo en Colombia se cuecen habas, basta mirar el ejemplo de los señores del norte de América para ver todas las pilatunas que le permiten hacer al señor Donald Trump; y mientras tanto, el pueblo, tranquilo y dulce. Hay incluso quien asegura que ese es un gran presidente. Yo le diría: ese no es un gran presidente, ese es un gran sinvergüenza.
El señor Trump llega al cinismo de engañar a su pueblo. Afirmó que había conseguido un arreglo con Europa que favorecía a los Estados Unidos. Eso fue mentira, pues arreglo nunca hubo. Pero gracias a esa noticia la bolsa de valores produjo grandes ganancias, y solo quienes sabían que Trump iba a hacer ese anuncio mentiroso lograron hacer un buen negocio. Es decir, el señor Trump mintiendo, hace negocios. Bien sabemos que uno de sus negocios es abrir canchas de golf, por ello hace poco se le ocurrió inaugurar un nuevo campo, y en él, ‘por el beneficio brindado’ a ese deporte recibió una condecoración. ¿Saben quién lo condecoró?: ni más ni menos que su hijo, quien incluso le dio un trofeo. Si eso no es sinvergüencería, ¿qué es eso?
Nos enteramos, como muchos, de que Catar le regaló a este señor un avión, un Boing 747 -un nuevo 001 para los gringos-, pero como el presidente de la República no puede recibir ese tipo de regalos, tocó que apareciera como regalado al gobierno de los Estados Unidos. Lo que pocos revelaron fue que este regalito venía con una cláusula resolutoria, la cual más o menos dice que, al terminar el periodo de Donald Trump como presidente, la nave se revierte a una fundación la cual ya sabrán ustedes a quien pertenece. O sea, en últimas, Trump será quien se quede con el avión. ¿Y dónde está el negocio? No en el hecho de que se apropie de un regalo que era para el Estado, sino en que le va a invertir unos 200 millones de dólares en acondicionamientos, seguridad, y en todo lo demás que requiera este avión, haciendo esa ‘inversión’ a cargo del Estado, porque es un avión para la Presidencia, pero una vez termine el periodo, se quedará con su regalito remodelado. Si eso no es sinvergüencería, ¿qué lo es?
Pero esos individuos son los que tratan de darle ejemplo de democracia al mundo. Eso termina siendo una dictadura, y de la peor calaña. Aquí se critica mucho a Nayib Bukele -que es un dictador-, pero es que, después de ver lo que hace el señor Trump, termina uno entendiendo por qué él es tan buen amigo de Uribe.
-Pasando a otro tema- ¿Quién le habrá dicho al señor ‘Narco’ Rubio -¡perdón!-, Marco Rubio, que él es el dueño de la verdad en el mundo? Este señor -a quien graciosamente en Miami lo llaman ‘Narco’ Rubio-, resolvió pedir casi una investigación contra Colombia por haberle hecho el juicio a Álvaro Uribe y haberlo condenado. Según ‘Narco’ Rubio, Uribe es inocente y es un ejemplo para América. En consecuencia, Colombia debe ser castigada. Más o menos la misma lambonería de los gringos en el caso Jair Bolsonaro, en Brasil. Que nos diga entonces el señor Rubio qué es lo que podemos hacer en Latinoamérica sin pedirle permiso a él.
Realmente no sé por qué lo llamarán ‘Narco’ Rubio. Tengo entendido que es Marco Rubio, hijo de un fugado de Cuba -o algo similar-, lo que sí sé es que es un abuso lo que este individuo, que no nos ha mostrado sus antecedentes penales, venga a criticar los fallos de la justicia colombiana.
Señor Rubio, métase en los negocios suyos y en los de su familia. -Usted bien sabe que en su familia sí hay cositas por averiguar-.
Y hablando del tal ‘Narco’ Rubio o Marco Rubio, pudimos ver una publicación a través del perfil de Carl Arthur King, en la que se afirma que el cuñado de este señor, Orlando Cicilia, fue condenado en 1989 por tráfico de cocaína desde Colombia a Estados Unidos, por lo cual cumplió 12 años de prisión. Ahora se entiende por qué esta gente defiende tanto a Uribe, y por qué critican que se vaya preso. Dirán que si Uribe va preso podría terminar delatando al cuñado de Rubio.

Entonces, señor Rubio, vaya y averigüe qué pasa en su casa antes de meterse en la casa del vecino. Si la mujer de su amigo tiene los calzones sucios, el problema es de él, no suyo. Lo que hagamos acá es nuestro problema. Usted no es el dueño de Suramérica para que ande criticando aquí y allá. O si no, explique esa información que publica el señor King.
Viendo informaciones que nos llegan del exterior, hay una noticia que sorprende a quienes la viven ‘embarrando’ todos los días: dicen que, en Estados Unidos, como consecuencia de los aranceles del señor Trump, el precio del papel toilet se disparó. Esto quiere decir que, con tantas embarradas de Donald, ahora van a escasear los periódicos norteamericanos.
Esto nos recuerda una antigua costumbre de nuestro país. Cuando en Colombia aún no se usaba el papel higiénico, se usaba papel periódico en cuadritos, cuadritos que se colgaban de un gancho que colgaba en alguna pared del baño. Eso era lo que la gente usaba para limpiarse, pero en vista de cómo están las cosas y lo que publican hoy nuestros periódicos, bueno sería volver a darle ese uso al periódico colombiano.
Coletilla del politólogo Mauricio Rodríguez González: No podemos dejar pasar el fallo de la juez Sandra Heredia, quien, en un momento histórico para Colombia, nos recuerda que ningún poder, por grande que sea, está por encima de la ley. Esta decisión envió un mensaje claro y contundente: la justicia aún puede hablar con dignidad en un país en donde tantos han abusado impunemente de sus privilegios para torcerla. Hoy se abre una puerta para la esperanza; para creer que sí es posible una Colombia distinta; donde las instituciones no estarán al servicio de unos pocos sino de la verdad del pueblo y del bien común. Este fallo es más que una sentencia. Este fallo es un acto de valentía que nos inspira a seguir construyendo un país donde la justicia no se compra ni se arrodilla. Un país donde la dignidad vale más que el poder.
Hasta la próxima.