Editor: Francisco Cristancho R.
Una viñeta puede descubrir a una persona y describir su trayectoria. Eso hizo Matador con esta caricatura más que precisa sobre Claudia López.

En pleno siglo XXI, cuando uno pensaba que avanzábamos hacia la civilización y con ello persistíamos en la racionalidad, existen personajes que nos recuerdan al pasado, bien por su maldad, por su aparente sinrazón, o por ambas. Creíamos que en la historia solo habría una Loca Margarita, pero hechos de reciente ocurrencia nos dejaron súpitos.
Dando a conocer los asuntos prioritarios de su eventual plan de gobierno –y decimos prioritarios porque fue uno de los primeros temas respecto de los cuales fijó una postura, aun cuando ella no tendría reparo en optar por otra si le es conveniente– la señora Claudia López nos hizo saber que se muere por el fracking, y que no dejará tierra sin perforar so pretexto de “energía barata”, por supuesto que sin explicarnos cómo pretende asegurarse de que lo explotado se venda en Colombia y a un mejor precio que repercuta directamente en los consumidores.
El cuento se pone mejor cuando uno examina la postura anterior de la candidata López sobre el tema, pues al igual que con otros Claudia se ha adscrito a posturas contrapuestas según la dirección de los vientos y el beneficio que pueda recibir de una u otra. Resulta que, en 2017, cuando aspiraba al mismo cargo que pretende ahora o a otro (los detalles y la postura de entonces son irrelevantes, especialmente para Claudia), López expresó que se oponía sin ambages al fracking y alegó que esta práctica “dañaba” el agua y los recursos naturales.
Este cambio de opinión, nada repentino y muy bien pensado dada la coyuntura y la audiencia a quien lo expresó en primicia (los banqueros), dan cuenta de los alcances de la señora López para conservar poder. Lo cierto es que, con este nuevo revés, que se une a otros célebres como los del metro elevado y el TransMilenio de la Avenida 68 (obras que prometió reexaminar o detener para ganarse los votos de la izquierda que, así prefiera ignorarlo y por mucho que le desmerezcan, fueron los que la llevaron a la alcaldía), Claudia nos recuerda de qué está hecha.
Vimos que en el día de inscripción la candidata López se presentó en la sede de la Registraduría a bordo de una bicicleta, en lugar de transportarse con esta aferrada al soporte impuesto en su vehículo oficial (automotor de cuatro ruedas) como lo hacía cuando era alcaldesa. Nos preguntamos qué quiso decirnos con esa llegada en bicicleta, si aún engaña a alguien con ese gesto de aparente simplicidad, a cuántos metros de la sede electoral desistió de la “nave” de dos ruedas y abordó en una de cuatro, y cuánto tiempo faltará para que defraude a los ciclistas como ya lo hizo con los vecinos de la Avenida Caracas, de la Primero de Mayo y de la 68, entre otros muchos ciudadanos perjudicados por la relación ambivalente de Claudia con su palabra y con la verdad.
Adenda: nos preocupa mucho lo ocurrido con Miguel Uribe, a quien le deseamos una pronta recuperación, y esperamos respuestas prontas y eficaces de las autoridades que develen qué es lo que está pasando. Nos solidarizamos con su familia y con sus electores.
Adenda dos: nos place que nuestro amigo y colaborador ocasional de esta columna, el doctor Eduardo Montealegre, haya sido designado en el cargo de ministro de justicia. Es una persona excelente y aún mejor jurista, en cuya memoria cabe el derecho y no precisa de mayores ayudas para desatar cualquier galimatías jurídico. Quien piensa correctamente y obra con rectitud y conforme a su real convicción, como lo enseña con sus actos el doctor Montealegre, consigue lo que quiere y lo hace bien. Enhorabuena, presidente Petro, por esta designación.
Nos leemos la próxima semana…