Apariencia
Apoyar a La Nueva Prensa

Trump marcha de rodillas

Editor: Francisco Cristancho R.

Recular parece ser el verbo que más se conjuga por parte de Trump y sus aliados. Recular es más o menos como echar reversa y, el sujeto ese, que se precia de su autoritarismo y es el vivo ejemplo del excepcionalismo gringo, lleva semanas deshaciendo lo poco que había hecho. La mejor retractación ocurrió hace unos días, cuando uno de sus funcionarios tuvo que rogarles a los inmigrantes –aunque sin excusarse ni reconocer el error de su jefe– para que regresen a ocuparse de los campos y demás labores ingratas que los estadounidenses no quieren hacer, pero necesitan para sobrevivir. Tanta bronca, tantísimo odio para llegar a esto. El ‘irreverente’ y ‘valiente’, el ‘negociador nato’, el ‘imbatible’ que muchos ven como ejemplo de liderazgo, tuvo que plegarse a su enemigo de cabecera una vez los cultivos empezaron a oler mal.

Y no están solos los migrantes en el cambio de objetivos de Trump, les acompañan los chinos, que lo vencieron en una lección magistral de geopolítica. Pacientes como únicamente ellos pueden serlo, recibieron con tranquilidad los aranceles grotescos impuestos en su contra y respondieron no solo con medidas recíprocas, sino con manifestaciones esporádicas de su interés por deshacerse de la deuda gringa que tienen a su haber. No fue sino recordarle al matón-bufón que su adversario es también uno de sus mayores acreedores para que apaciguara su ansia de guerra comercial.

Lo que produce satisfacción no es su fracaso como gobernante, que ha sido prontamente advertido por los ciudadanos quienes le castigan con mínimos de favorabilidad, sino que deba ceder ante quienes había seleccionado –y con ello dirigido el odio de millones– como enemigos públicos: los latinos y los chinos. Aunque las retractaciones de Trump, bien implícitas o delegadas, sean un primer paso, faltan varios y tomará tiempo restablecer el buen trato y las relaciones de confianza entre Estados Unidos, China y Latinoamérica.

La gente tiene derecho a buscar un mejor futuro, incluso los estadounidenses que escapan por miles al autoritarismo y a la agitación de su nuevo presidente. Son muchos quienes han escogido como destino el apacible Canadá, país del que algo conocemos y en el que –según familiares que gozan viviendo allá– pueden disfrutarse la paz, la convivencia y el respeto por la diferencia. Increíbles son las diferencias que puede suscitar la línea de un mapa.

Y no son solo individuos quienes abandonan Estados Unidos, también algunas de sus compañías están que corren buscando un nuevo país que les acoja. Según reportes de prensa, desde pequeñas negocios hasta grupos empresariales han optado por llevar su infraestructura, dinero y empleos a México, Canadá y China, aún bajo amenaza de aranceles. ¿Terminará el Tío Sam vistiendo sarape o con sombrero de charro?

Adenda: ¿de qué hablarían Trump y Zelensky en el Vaticano? Dudamos que haya sido del finado.

Feliz semana para todos.

 

Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan necesariamente la posición de La Nueva Prensa.