Editor: Francisco Cristancho R.
Es realmente asqueroso lo que están haciendo los gringos con el fútbol. Yo no soy aficionado a ese deporte; de hecho, ni siquiera me gusta, pero hay mucha gente a la que sí le gusta y que merece respeto. Cuando uno ve lo que le están haciendo a estos deportistas, que llegan a jugar por un campeonato al cual fueron convocados y no los dejan entrar, y no dejan entrar siquiera a los árbitros, uno se pregunta: ¿por qué le dieron a los Estados Unidos la sede de un mundial conociendo lo racistas que son?, y la explicación para mí está en dos cosas:
Al señor Donald Trump lo han tratado de pedófilo por su acoso a niñas menores de edad, por sus oscuras relaciones, y por su gran amistad con el pedófilo Jeffrey Epstein, porque bien se ha probado de que eran buenos amigos. Pero observen algo… el presidente de la FIFA, el que le entregó todo el campeonato a Trump, es Gianni Infantino, apellido que, traducido al castellano, podría ser lo mismo que pedófilo; o sea, la persona a la que le gustan los menores de edad. Por eso Trump es tan amigo de Infantino, porque le dieron en la vena del gusto al ponerlo a ‘jugar’ con menores de edad.
Eso hace Trump y eso hace Infantino, por eso son tan buenos amigos y por eso Infantino le ha dado gusto en todo, como entregarle como 70 partidos para que se jueguen en los Estados Unidos, para que muchos, como los iraníes, ni siquiera puedan entrar, e incluyendo a uno que otro árbitro. Parece que hubieran querido hacer un campeonato para que los gringos se lo pudieran ganar, a efecto de complacer al pedófilo con la cortesía de Infantino.
Pero hablando de las cosas que ocurren aquí en Colombia, ¿qué tal la propuesta del concejal Juan David Quintero? Este señor da vergüenza. Quintero está proponiendo la creación de una especie de para-tránsitos. Cuando hablamos de para-tránsitos nos referimos a unas personas que harían lo mismo que hacen los agentes de tránsito, pero por fuera del servicio. Algo así como lo que hace un para-militar o para-policía, pero este sería para-tránsito. El señor Juan David Quintero propone que a todos los ciudadanos se les debería permitir imponer comparendos, o que tomen fotos y las envíen a la autoridad competente para que sean sancionados. O sea, propone entregar a estos lambericas el poder de imponerle un parte a quien se les dé la gana.
Ese es el invento del tal Juan David Quintero. Eso sería como un celular espía, porque cualquier persona supuestamente observa que alguien comete una contravención de tránsito, toma una foto, y esa foto la envía para que el RUNT se encargue de complicarle la vida a la gente. ¡Qué tal las ideas del tal Quintero! ¿Por qué más bien no renuncia al Concejo y se mete como policía de tránsito? A los concejales no los eligen para decir estupideces, porque eso que propone el señor Juan David Quintero, de crearnos para-tránsitos, es algo estúpido. Usted no puede entregar a un particular la facultad de sancionar o de imponer sanción por el solo hecho de tener un celular.
Señor Juan David Quintero… ¡Coja oficio!
Si no tiene nada que hacer váyase para los Estados Unidos. Allá a los lambericas como usted son íntimos de Trump. A Trump le fascina que la gente haga lo que él no hace, por eso existe el ICE, que son los que expulsan a toda persona. Son para-policías, para-inmigración. Denuncian a fulanito y menganito y lo van sacando del país. Entonces, este señor Quintero quiere aquí que una persona con un celular se dedique a imponer comparendos. Señor Quintero… Coja oficio, si es que en el Concejo no tiene nada que hacer.
Ahora… qué tal nuestro pobre país ad-portas de ser gobernado por un maniático como el tal Abelardo De La Espriella. Este señor aspira reemplazar a Gustavo Petro, quien ha sido realmente el mejor presidente de los últimos años. Este señor promete destripar a todos los de la izquierda y va a hacer toda clase de cosas con tal de conseguirlo. Eso sí, nos va a consagrar al Sagrado Corazón y proclamará cuanta estupidez se le ocurra, porque a un demente de esos, cualquier cosa se le puede ocurrir, y lo peor, es que muchos votarán por él.
Miren cuánta gente votó por ese tipo en primera vuelta, quizás porque no se han puesto a escuchar la cantidad de barbaridades que este personajillo ha dicho: hoy dice una cosa y mañana se contradice, como si nada. Este pobre país está en la olla. Un país que vota por personas como el tal Abelardo es un país condenado. Póngale un poquito de cerebro a su voto y reflexione sobre la cantidad de contradicciones en que incurre este sujeto: un día dice ser ateo; al otro, que es católico, y al otro, cristiano. Dice que detesta todo lo que tiene que ver con Colombia, y sin embargo aspirar a ser presidente de este país. Dice que la comida de Bogotá es una pestilencia, sin embargo, hace poco se exhibió tomándose un “potaje carcelario” -como él llama al ajiaco-. Fuera de todo lo anterior, el tipo figura como nacionalizado estadounidense, por lo que tuvo que jurar defender los intereses de los gringos por encima de cualquier cosa. Entonces, si llega a presidente de la República se pondrá al servicio de los gringos y no de los colombianos.
¿Por qué somos tan brutos? Habiendo tanta gente capaz para ocupar el cargo de presidente de la República ¿cómo hay quien vote por un mata-gatos? Porque él mismo confesó que, de niño, les amarraba voladores a los gatitos y los hacía volar. Si este tipejo tenía de niño esos instintos, ¿de qué será capaz hoy en día? Recuerden que él prometió destripar a todos los de la izquierda, y yo quiero saber cómo nos va a destripar este maniático, este enfermo mental. ¿Cómo va a exterminar a los que no somos admiradores de él?
La política está rara en Colombia. Estamos a pocos días de elegir presidente de la República y ve uno cómo se sorprende a gente con cantidades de dinero en efectivo entre los bolsillos, en talegos. Y uno se pregunta ¿para qué esa cantidad de dinero? ¿Qué están haciendo con eso? Obviamente, el señor De La Espriella tiene mucho dinero para regalar. Él puede regalar muchas cosas: televisores, carros, mercados, ladrillos, etc. Lo que es seguro es que hay plata suficiente para lavar. Eso es lo que está haciendo De La Espriella, a quien los colombianos, en acto demencial, podrían terminar eligiendo.
De La Espriella es el candidato de Donald Trump y Trump impone presidentes. Miren lo que hizo en el Ecuador, donde impuso a Noboa. Pero si a Trump no le gusta el gobernante hace lo de Venezuela. A eso estamos expuestos, y más con un presidente que tiene nacionalidad estadounidense.
Obviamente, como denuncié en días pasados, quien defendió las pirámides en Colombia fue el señor Abelardo De La Espriella, porque eso fue cierto. En esta columna publicamos en enlace del programa de televisión donde el señor Abelardo defiende a DMG, dice que es una gran inversión, y la siguió defendiendo; para después terminar robándose a DMG. Por haber hecho esa denuncia, diciendo que este señor ha sido defensor de pirámides, me he ganado algunas ofensas que me han hecho por teléfono. Porque quienes llaman son unos cobardes, que llaman, insultan y cuelgan. Yo les digo a ellos, a quienes han llamado a insultarme, que lo volvería a hacer, porque ese señor De La Espriella fue un sinvergüenza que acolitó las pirámides de DMG, y lo hizo públicamente en el programa Veredicto, tal y como lo demostré hace ocho días.
Adenda: Se requiere ser masoquista o imbécil para viajar a los Estados Unidos a que lo maltraten, lo discriminen y, con suerte, lo deporten. Hay que ser dignos, señores. Los colombianos no somos bien recibidos en USA. Hay miles de lugares más bellos e interesantes que ir a los Estados Unidos.
Coletilla por Deisdre Constanza: Hay preguntas que en una democracia seria deberían responderse antes de las elecciones y no después. Si la ley exige requisitos para aspirar a la Presidencia de la República, ¿por qué pareciera que algunas autoridades electorales tienen más interés en inscribir candidatos que en verificar rigurosamente si cumplen todas las condiciones constitucionales y legales para gobernar el país? El Consejo Nacional Electoral no está para aplaudir candidaturas ni para actuar como ventanilla de trámites. Su obligación es examinar, investigar y despejar cualquier duda razonable sobre quienes pretenden ocupar el cargo más importante de Colombia. Cuando existen cuestionamientos sobre requisitos, inhabilidades, el país merece respuestas de fondo y no silencios burocráticos. Lo preocupante no es solamente la situación de un candidato en particular. Lo preocupante es que pareciera existir una cultura institucional donde las preguntas incómodas se consideran ataques y no ejercicios legítimos de control ciudadano. La transparencia no le teme al escrutinio; quien aspira a dirigir la nación debe estar dispuesto a soportarlo. Mientras tanto, algunos medios prefieren alimentar el espectáculo diario, la pelea en redes y el escándalo de turno, mientras los temas realmente importantes pasan inadvertidos. Y muchos ciudadanos repiten titulares como verdades absolutas sin detenerse a leer, verificar o cuestionar. Mi invitación es votar con información, memoria y criterio. Votemos por la vida, por la paz, por la justicia social y por una Colombia que les pertenezca a todos, no a unos pocos.
Adenda del editor: La próxima semana, cuando aparezca esta columna, sabremos ya el nombre de quien nos gobernará por los próximos años. En su momento, pensé que Argentina jamás elegiría a alguien como Javier Milei; que por él podrían votar algunos pro-dictadura, la mayoría de la godarria más radical, y muchos, muchos boludos que siempre han buscado ‘cagarse’ el país; pero jamás pensé que un viejo vergonzante, ignorante, con las rodillas flojas y la cordura cuestionable, pudiese llegar a ocupar la Casa Rosada. Después de eso me tocó entender -a las patadas- que en estas tierras todo es posible. Latinoamérica no ha dejado de ser un terruño de otros, de gringos y europeos, sobre todo de los gringos, que se nos han metido tanto, que hoy muchos aquí quisieran que Colombia fuese uno de sus estados. Con Abelardo sí que estaremos cerca de eso. ¡Alégrense, esbirros! Nuestros recursos y lo que nos quede de dignidad serán ahora un activo más del señor Donald Trump. Ojalá esta vez sí esté equivocado, y los colombianos elijan a quien nos garantiza seguir por el camino de la paz, la garantía de los DDHH, y la inversión social.

