El odio

15 Julio, 2025

Por GERMÁN NAVAS TALERO Y PABLO CEBALLOS NAVAS

Editor: Francisco Cristancho R.

Nosotros, por ese sentimiento estúpido del odio, hemos derramado más sangre que la que se ha lanzado en las fiestas de los vampiros en Transilvania.

 Cuando usted tiene un amigo, usted realmente sabe quién es su amigo. Usted no puede considerar como amigo a quien no conoce; pero si está en la otra cara de la moneda, sí.

“¿Cómo así?”, se preguntarán ustedes.

Para amar se requiere conocer al contradictor. Para odiar, no.

Veamos: A nivel internacional el sátrapa de Donald Trump ha puesto a un país entero a odiar. Sí, a odiar a quien no es de allá. Ahora en los Estados Unidos se inculca el odio por el migrante sin explicar nunca las razones que producen ese odio. Simplemente, por el hecho de ser latino, el gringo se cree autorizado a hacerle todas las maldades que a su antojo vengan.

Pero no nos aterremos mucho. En nuestro país estamos exactamente en las mismas. Consultando con nuestro asesor, el politólogo Mauricio Rodríguez González, vemos cómo ese fenómeno hizo carrera en Colombia.

Germán Navas y Mauricio Rodríguez
Germán Navas y Mauricio Rodríguez

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Aquí, los seguidores del otro lado, los de la derecha, están convenciendo al colombiano de que todo lo que sea de izquierda hace daño. ¿Acaso se han puesto ustedes a leer una sola intervención de María Fernanda Cabal o de Paloma Valencia para darse cuenta de que de su boca solo salen víboras para destruir a quien ningún mal ha hecho?

Le preguntamos a nuestro politólogo asesor y él, con la serenidad que lo caracteriza, respondió que esto era solamente una copia; porque como los gringos montaron su propia enemistad, nosotros los colombianos no podríamos quedarnos sin la nuestra.

Entonces, el compromiso en los Estados Unidos es que hay que odiar al inmigrante; y en Colombia, que hay que odiar a aquel que es de izquierda o petrista. Rodríguez afirma que eso obedece al deseo de imitar y a la necesidad de estar a tono, porque en España resolvieron igual odiar a los latinos que han llegado a la península. Para el politólogo Rodríguez, eso es algo que lo define el diccionario del vulgo: Simplemente… ¡Somos un país de copietas!

Nuestra responsabilidad en la conformación del nuevo partido del Pacto Histórico es justamente romper con esa conducta atroz de copiar lo extranjero.

Nos llegó entonces la hora de recapacitar; de olvidar posiciones contrarias y pensar en la unidad. Ya sufrimos la experiencia de pelear entre nosotros mismos. Llegó el momento de abrazarnos (entre toda la izquierda), y llamar a quienes siendo amigos, alguna vez tratamos de contradictores, y decirles que la puerta está abierta para todos.

Coletilla: Quien nada sabe, nada puede enseñar.

Aquí hay quien sabe mucho de maldad, y es lo que a Colombia la está enseñando. Ya se imaginarán ustedes a quién nos estamos refiriendo.

¡Hasta la próxima!