Cultura / La pintora Marina Sánchez reinterpreta el esplendor de los cerros de Bogotá en el Museo El Chicó

21 Marzo, 2026
  • La artista bogotana expone “Panorámicas de la Sabana”, en el Museo El Chicó, donde los cerros, como guardianes silenciosos, emergen del color para revelar su valor ambiental, cultural, histórico y simbólico.


Por LA NUEVA PRENSA

 La artista colombiana Marina Sánchez presenta su más reciente exposición, Panorámicas de la Sabana, una serie de 26 obras en acrílico sobre lienzo que estarán abiertas al público del 5 al 29 de marzo en el Museo El Chicó.

La muestra propone una mirada sensible y contemporánea sobre los cerros que rodean la Sabana de Bogotá, en la que aborda su relevancia medioambiental, cultural y simbólica del altiplano más grande del mundo. A través del color, la textura y el movimiento, Sánchez construye una narrativa visual en la que las montañas dejan de ser un telón de fondo para convertirse en protagonistas simbólicos de la ciudad.

“Quiero mostrar la relevancia de estos gigantes que muchas veces pasan desapercibidos”, afirma la artista, quien describe a los cerros como “guardianes de la ciudad” y referentes permanentes en medio de una urbe en constante transformación.

 

 

El proyecto nació durante el confinamiento por la pandemia, cuando el aislamiento llevó a la artista a reencontrarse con el paisaje desde la contemplación. Lejos del bullicio cotidiano, Sánchez encontró en la luz del cielo y los atardeceres una fuente de inspiración que marcó un giro hacia lo figurativo, sin abandonar su sello cromático.

En Panorámicas de la Sabana, los cerros se reinventan en una paleta que oscila entre verdes luminosos, grises profundos y azules etéreos, con matices que evocan la bruma, la flora y los cambios de luz. Desde una perspectiva urbana, la artista también incorpora trazos que sugieren el movimiento de la ciudad, suspendiendo su ritmo para dar paso a la contemplación.

Más que una exposición pictórica, la propuesta se presenta como una invitación a la reflexión. “Quiero abrir un espacio para la contemplación sosegada, más allá de las dificultades que nos rodean”, señala Sánchez, quien concibe el color como un elemento esencial: “es vitalidad, es poder, es magia pura”.

La exposición se perfila así como una oda visual a los cerros de Bogotá, resaltando su majestuosidad y recordando la necesidad urgente de protegerlos como patrimonio natural y cultural.