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La paz y el progreso quieren hacerlos los que se tiraron el país

Cuando uno ve que el mundo ya no mira tanto para occidente, entiende que la cosa está cambiando; que el porvenir está es en Asia y Eurasia. El único alce en América y Suramérica son los aranceles que a diario crecen, gracias a Trump.

Editor: Francisco Cristancho R.

Sorpresa se llevaron muchos al enterarse de que el señor César Gaviria Trujillo dentro de poco viajará a Medellín a encontrarse con Álvaro Uribe Vélez, dizque para arreglar el país. ¿Se imaginan ustedes eso? Después de que la Apertura Económica, invento del señor Gaviria, arruinara la industria colombiana; y después de la oleada de masacres y falsos positivos propiciados por el señor Uribe. ¡Esto es vergonzoso! Los que se tiraron el país ahora van a arreglarlo. Ellos le hicieron mucho daño al país, y lo seguirán haciendo, pero ahora se las dan de buenos pastores. ¿Se imaginan a Colombia en manos de esos dos? Recordemos que Gaviria no solo arruinó al país, sino que acabó con el partido Liberal; lo desapareció. Porque eso que hay hoy es un poco de lacayos de él, no es un partido. Y de Uribe… mejor ni hablemos.

Yo me divierto mucho cuando escucho a esos pro-yankees en Colombia hablando bellezas del señor Donald Trump, mientras que el mundo entero coincide en la verdad frente a ese dictadorzuelo. Y es que hay una cosa en la que coinciden todas las personas que entienden algo de politología, y es que, dentro de esos líderes mundiales, el que tiene mayor cultura, el que está actualmente más preparado, el que mejor se expresa, el que mejor conoce la realidad de su país, es el señor Vladímir Putin. Ese señor domina los temas, no balbucea y dice las cosas sin ponerse iracundo y sin elevar el tono, como un profesor hablándoles a sus alumnos. Me encanta cuando este sujeto habla. Realmente es admirable.

No sé por qué algunos les tienen tanto miedo a los rusos. Yo he tenido la oportunidad de estar en países comunistas, antes y después, y nunca he sido sometido a los maltratos que someten a cualquier colombiano cuando cruza la frontera de los Estados Unidos. Cuando usted llega a los Estados Unidos le preguntan qué va a hacer, dónde y con quién se va a quedar, con qué se va a sostener. Todo se lo esculcan y todo se lo preguntan. Y hoy en día se reservan el derecho de no dejarlo entrar. En cambio, si ustedes van a países comunistas, la gente es muy amable con usted. Se presenta, muestra su visa, y pare de contar. No siente usted que está siendo perseguido como sí lo siente cuando llega a cualquier aeropuerto de los Estados Unidos.

En los Estados Unidos el hecho de que usted hable español inmediatamente lo hace sospechoso para los gendarmes que tienen ahí en las aduanas y en inmigración. Entonces yo recomiendo, como receta para la buena salud, que vayan al oriente del mundo y no pretendan tanto ir a los Estados Unidos. Allá no se están perdiendo de nada.

Coletilla de Deisdre Constanza: A la ex-señorita Antioquia, Laura Gallego, le terminó saliendo la ‘bala’ por la culata, luego de que se pavoneara por las redes con una supuesta encuesta en donde ponía a elegir a quién le gustaría dispararle, si al presidente Gustavo Petro o al exalcalde de Medellín, Daniel Quintero. Más allá del chascarrillo, sus palabras reflejan cómo el lenguaje puede pasar de la ocurrencia a la ofensa; en un país donde las balas no son precisamente metáforas, ese tipo de humor puede costar más que una corona. El episodio recordó que la libertad de expresión no siempre viene con filtro, pero sí con consecuencias. La reina perdió, pero ganó fama fugaz y dejó al país debatiendo si en Colombia aún sabemos reírnos sin ofender o si toda ‘bala’ verbal termina disparando una tormenta política al aire y le da al blanco.

Coletilla del editor: La semana pasada inició la recolección de firmas con la intención de revocarle el mandato al alcalde Carlos Fernando Galán. Algo desproporcionado, ya que nuestro querido alcalde no ha hecho nada. Si Bogotá es un muladar, es porque los vecinos sacan sus desperdicios a deshoras. Si la movilidad tiene uno que otro inconveniente, es porque la ciudad se está poniendo al nivel de las grandes capitales con un hermosísimo metro y, por supuesto, más TransMilenio. Si la inseguridad nos desborda, es más por la percepción que por la realidad, porque los bogotanos hablamos mucha paja. Si la revocatoria en contra del señor de los buses no se logró, luego de habérsele comprobado tanta impudicia, difícilmente se logrará en contra de quien, verdaderamente, no ha hecho nada.

Hasta la próxima.

Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan necesariamente la posición de La Nueva Prensa.