Tensiones en el aire: ¿Qué significa la reunión entre Trump y Petro para Latinoamérica?

02 Febrero, 2026

Por COLOMBIA ACUERDO DE PAZ ONG

 El 3 de febrero se realizará una reunión privada entre el presidente Gustavo Petro y el presidente Donald Trump en la Casa Blanca. Esta reunión es clave porque determinará el futuro de las relaciones entre EE. UU. y Colombia, e influirá en las elecciones legislativas y presidenciales de Colombia. La relación entre los mandatarios ha sido tensa en el último año, con insultos, dos crisis diplomáticas y la renovación de la visa del presidente Petro, así como su inclusión en la lista de Clinton. EE. UU. cortó los fondos de cooperación para Colombia, descertificó al país por no cooperar en el narcotráfico y amenazó con que Petro pudiera ser “el próximo” después de la salida de Maduro. La situación alcanzó tal nivel que Trump dijo que Petro debía “vigilar su trasero” y Petro afirmó que estaba dispuesto a retomar las armas para defender la soberanía de Colombia.

Este giro hacia las amenazas y la hostilidad fue alarmante, dado que antes del segundo mandato de Trump, ambos países eran aliados cercanos desde hacía más de 200 años. Colombia fue elevada por EE. UU. a la categoría de Aliado Principal fuera de la OTAN (MNNA) y era el país cuya relación se mostraba como el mejor ejemplo de una colaboración bipartidista estadounidense. Además, se exhibía como líder en el avance de la paz, gracias al acuerdo de 2016 con las FARC. Tan alarmante fue el giro y las elevadas tensiones que, después del 3 de enero, hubo zozobra en Colombia y un notable rechazo hacia EE. UU. por su posible intervención militar en el país.

Sin embargo, las cosas tomaron otro giro impredecible cuando los dos hombres conversaron el 7 de enero, y Trump salió de la llamada diciendo que “fue un honor hablar con el presidente Petro” y anunció que lo había invitado a la Casa Blanca. De inmediato, los medios y expertos comenzaron a cuestionar si esta reunión sería un déjà vu de la fracasada reunión que Trump sostuvo con el presidente ucraniano Zelensky, o si se asemejaría a la exitosa reunión que Trump tuvo con el alcalde de Nueva York y opositor político Zohran Mandami.

Esta reunión tendrá implicaciones serias para Colombia y Latinoamérica. Para Colombia, representa una oportunidad para un diálogo constructivo y acuerdos que beneficien a ambos países de manera más sensata. EE. UU. necesita el apoyo y la confianza de Colombia para poder desmantelar el crimen organizado, el narcotráfico, las economías ilícitas, las amenazas transfronterizas, la migración y contener lo que pueda suceder en Venezuela.

Colombia debe solicitar a EE. UU. que cese los ataques a embarcaciones y coopere en una estrategia de combate al narcotráfico que respete los derechos humanos. Esto ayudará a detener el narcotráfico, y ambos resultados serán más efectivos con un aumento en la cooperación económica, educativa, tecnológica y la reanudación de diálogos diplomáticos sobre todos los temas.

EE. UU. debería retomar la cooperación internacional en torno al acuerdo de paz de 2016, fortalecer la justicia, proteger los derechos humanos y asegurar la presencia del Estado civil en las zonas periféricas de conflicto. Si la reunión resulta desastrosa y las tensiones aumentan, la polarización crecerá en Colombia, lo que podría ocasionar un incremento de la inseguridad y consecuencias negativas para las poblaciones de ambos países. Esto podría también desestabilizar aún más a Venezuela.

En términos de la región, hemos visto un realineamiento en las Américas desde el año pasado entre los países que EE. UU. considera sus amigos y aquellos que considera adversarios. Entre los amigos están Argentina, El Salvador, Paraguay y Ecuador. Con la llegada de Kast en Chile, se sumaría otro aliado ideológico del trumpismo. México, Brasil y Panamá están en una posición intermedia, dependiendo de si continúan negociando de manera aceptable para Trump o no. En ambos casos, se han visto amenazas y aranceles. En el campo de enemigos están Cuba y Nicaragua. Venezuela fue enemigo hasta el 3 de enero, pero esta relación es frágil y la administración de Trump ha dejado claro que, si Delcy no cumple con sus expectativas, la opción militar sigue sobre la mesa.

Si la reunión entre Petro y Trump no sale bien, podríamos ver a los países de la región alineándose para defender su soberanía e intereses frente a la creciente amenaza de intervenciones militares. Esto no solo sería problemático, sino que generaría tensiones entre los países latinoamericanos. Algunos países, como Ecuador, pueden buscar reemplazar a Colombia como el aliado principal en materia de seguridad en América del Sur. Ya se observa un cabildeo para aumentar los recursos de seguridad a Ecuador, que estaría dispuesto a apoyar la idea de Trump sobre la región. En este contexto, también hay que mencionar que existe una presión creciente sobre Cuba por parte de EE. UU. con el objetivo de provocar la caída de su gobierno. Esta presión solo aumenta el sufrimiento del pueblo cubano, causando crisis de energía. Este escenario dañaría los esfuerzos por convertir a Latinoamérica en una zona de paz y unidad.

Las tensiones y conflictos en Latinoamérica, si ocurren, no serán abordados como en el pasado, donde el regionalismo y el multilateralismo desempeñaban un papel fuerte en la resolución de conflictos. Tanto las Naciones Unidas como la Organización de Estados Americanos (OEA) han sido debilitadas desde que EE. UU. cortó la financiación, dejando claro que no seguirán el orden mundial y el multilateralismo que existía antes de su administración. Con la nueva estrategia de seguridad de EE. UU. de diciembre de 2025, la administración ha declarado que aplicará un corolario a la Doctrina Monroe, viéndola como su zona de influencia y recursos reservados para EE. UU.

En resumen, esta reunión es fundamental dado el momento histórico que estamos viviendo. Deseamos que sea una reunión constructiva donde Colombia y EE. UU. se traten de tú a tú, con el respeto que ambos merecen, y que se cerré la página de ataques poco constructivos. Colombia debe volver a buscar cómo fortalecer Latinoamérica y avanzar en los intereses de sus ciudadanos.