"Te amo mal"

27 Enero, 2021

Por CAROLINA SACHICA MORENO

Hace algún tiempo escuché a un grupo de universitarias decirse entre ellas lo mucho que se “querían mal”, como una manifestación eufórica de amistad.

No entendí el contrasentido de “amar - mal”, me causó curiosidad y con el tiempo seguí escuchando entre universitarios la palabra “mal” como una forma de hacer énfasis o denotar algo: “lo extraño mal”, “me encanta mal”, “hace frío mal”...

El asunto es que las manifestaciones explícitas de afecto siempre me han parecido muy especiales, particularmente por el poderoso impacto en quien las recibe.

Hace un par de meses falleció mi papá, fue muy difícil; no sabía cómo era un duelo y quería, prácticamente de un día para otro, entender la situación y entenderme a mi misma, pero por más que leía sobre del tema, escuchaba conferencias y recibía consejos, como quien toma un curso intensivo, me sentía desubicada; solo con el paso de los días entendí que se trata de procesos personales que cada persona vive distinto y a su propio ritmo, no hay manual.

Mi papá era extremadamente generoso con sus manifestaciones de afecto; además de los abrazos en medio de sonrisas, no escatimaba en decir frases como “te quiero”, “me siento orgulloso de ti”, ”te extraño”, “gracias”, “discúlpame, no puedo ir a dormir si estamos bravos”, “cuídate mucho”, “qué necesitas” “siempre estaré para ti” y así, cada recuerdo está ambientado con frases cariñosas, lo que ha hecho que de manera paulatina la tristeza se haya ido transformado amorosamente; yo también me acostumbré a expresarle mi cariño, pero la verdad, me habría gustado ser más efusiva.

Aunque sabía del infinito amor de mi papá, hoy agradezco que él nunca lo asumió y siempre lo expresó de distintas maneras. Al final es lo que queda.

Como parte de todo este proceso, entre otras dinámicas, ingresé a grupos virtuales y blogs de personas en duelo. Valga decir que en esta época son muy movidos esos espacios y como todos estamos en lo mismo, pues resultan ser escenarios libres de intercambio de experiencias, sentimientos, consejos o simplemente de expresión a modo de catarsis, de forma desprevenida.

Con todo esto, comprendí que además de la ausencia del ser querido de cada uno, las mayores tristezas de algunos tienen que ver con lo que quedó pendiente por decir o por la forma de hacerlo saber, en relación con los sentimientos. Y como el tiempo y la muerte son radicales, no hay forma de conciliar o echar para atrás, no hay vuelta de hoja. Lo que fue, fue.

Entendí que en ciertos casos no expresamos sentimientos o somos parcos, porque damos por sentado que una persona siempre estará -por lo menos en el futuro cercano- o damos por hecho que conoce nuestros sentimientos o simplemente por dejadez, timidez, orgullo o incluso cobardía (también por estupidez).

Ahora que estamos pasando por una pandemia, más allá de los devastadores estragos que ha causado, la situación ha hecho sentir la fragilidad de la vida y lo inciertos que pueden ser los planes, que no podemos dar nada por sentado.

Por eso, no importa cómo, tampoco hay manual; desde un “te amo mal”, pasando por todas las manifestaciones posibles de cariño, admiración, amor, empatía, disculpa, amistad y todas sus variaciones y formas, siempre habrá un buen momento para decir “te quiero”.