Oda al odio

28 Agosto, 2021

Por SANTIAGO ARDILA REYES

@sanardi

Salgo de un fin de semana donde se me ha permitido, de nuevo, a hablar de política.
He sido vetado por amigos y familiares a tocar temas políticos, ya que, para ellos, soy beligerante y vehemente cuando se llega al tema. Y lo soy. Así que estuve en silencio y no dije nada. Simplemente oí una sarta de lugares comunes donde argüían de una manera muy protocolaria y sistemática que, para las elecciones del 2022, no se puede caer en el odio, no se puede polarizar: “Alguien que nos una”, decían; “Alguien que una lo bueno de la izquierda y lo bueno de la derecha”; “No más extremos, por favor”; “No más odio”.
Evité confrontaciones familiares y simplemente me mantuve en silencio, silencio que hoy rompo con estas letras.
Estamos al 23 de agosto del 2021. Para el día de hoy, según INDEPAZ, se han cometido el asesinato de 1222 líderes sociales. Al día de hoy -y perdón por recalcar la fecha, ya que mañana seguramente el numero habrá cambiado- tenemos 282 excombatientes de las Farc asesinados, mandando a la mierda el proceso de paz. Llevamos la cifra de 91 masacres, entendiendo por masacre, el asesinato de más de dos personas.


Del erario desaparecieron la semana pasada 70000 millones de pesos que deberían haber llegado a las familias más pobres para la conexión a internet de sus hijos, pero la plata desapareció en manos de un tal Emilio Tapia, ladrón de ultrarrenombre que desfalcó a la nación con el famoso carrusel de la contratación. Emilio Tapia debería estar jubilado con lo que se robó, viviendo como un rey. Pero no, al cabrón no le basta y sigue robando. Todo bajo la mirada cómplice de este gobierno que entre más se mire y más se indague, está untado de cocaína y sangre hasta las ñatas.


Se gastaron 9000 millones en gorras de color verde oliva para la policía nacional, a sabiendas que ya había cambiando el color del uniforme; se compró un helicóptero italiano de 12 millones de dólares; botaron a la basura los estudios de un metro subterráneo que costaron 188000 millones de pesos. Pero uno debe quedarse callado: No polarices. No incites al odio.
Esto es lo nuevo, y robarse la plata es lo mínimo. Por eso los colombianos pedimos cuando nos atracan: “Róbense la plata, pero no nos maten”, reacción natural que hemos tenido desde el nacimiento de esta fallida republiqueta.


Es difícil digerir que de las 26000 bajas en contra de la guerrilla que se ufanaba el gobierno de Uribe en el 2006, la mitad eran inocentes. ¡¡Hágame el hijo de puta favor!!! Y sale a decir este señor que los soldados lo engañaron. Lo engañaron más de 6402 veces. Pero recuerda: No polarices, no incites al odio.
Por alguna razón que desconozco, siempre termino oyendo historias que me hacen hervir la sangre. Como la de Ituango, donde a una mujer embarazada le asesinaron al marido, luego le abrieron su barriga con una pulidora y le sacaron su bebe, remplazándolo con la cabeza de su esposo decapitado.

Pero no digas nada. No polarices. No incites al odio. Me dicen los mismos que montaron a Duque: El títere, la marioneta del asesino más grande que ha pasado por el continente americano. El responsable tácito de todo este derramamiento de sangre.


O la historia de Francisco Villalba, uno de los masacradores más espantosos de las AUC, que después de haber matado los hombres frente a sus hijos y sus esposas, preguntó: ¿Quieren más?
Y decapitó los niños al frente de sus madres. Álvaro Uribe Vélez lo condecoró por tal menester.
Pero yo sé esas cosas, ellos no, y me dicen: No polarices, no incites al odio...

¡¡¡¡VÁYANSEALAMIERDA.TENGOTODOELDERECHOASENTIRODIO!!! ¡TENGOTODOEL DERECHO A SENTIR IRA E INDIGNACIÓN!! ¿¿Qué quieren que sienta? ¿Qué tipo de sentimiento se debe tener cuando uno ve estas cosas? Odio. Furia. Tengo todo el derecho a sentirlo. Me parecería inhumano no sentir nada.
Ya lo había hecho en el 2016 con los resultados del plebiscito.
Hoy lo digo nuevamente: ¡¡¡Váyanse a la mierda!!! Váyanse a la mierda...
Me recuerda la película de 1976, Network, donde el actor Peter Finch hace uno de los mejores monólogos de la historia, Finch interpreta a un presentador de noticias que enloquece y al aire empieza a decir, que uno antes que nada se debería enfurecer, debería gritar con todas sus fuerzas:
“IM A HUMAN BEING, MY LIFE HAS A VALUE, GOD DAWMED”--- Soy un ser humano y mi vida vale, maldita sea!!
“IM MAD AS HELL AND IM NOT GONNA TAKE THIS ANY MORE”
Tenemos el derecho al odio y a la indignación. Si nos quitan eso, nos habrán quitado todo.
Algunos me han tildado de enfermo cuando argumento con violencia, pero... ¿Cómo se puede ser tener mente sana en una sociedad absolutamente enferma?

PD: Aquí está el monologo de la película si lo quieren ver:
https://www.youtube.com/watch?v=8kyMXiEJWXo&t=107s