Las voces del exilio colombiano construyen un relato colectivo sobre el conflicto armado

20 Noviembre, 2020

Por DW

dw

“El retorno de nuestras voces“, reunió al universo colombiano en el exilio. Sus relatos buscan las causas de la violencia para construir un relato colectivo del conflicto armado, de mano de la Comisión de la Verdad.

 "Cuando tu llegas a un país, lo primero que te quitan es tu pasaporte, en mi caso la cédula de ciudadanía, dejas atrás a tu familia, tus amigos, formas de vida, vivencias en Colombia y aquí te limitan a un número de identificación. Cuando estás en un campo de refugiados, ya no eres Xiomara, ya no eres Andrés, eres un número de identificación. Es muy frustrante cuando eres un profesional, como en mi caso. Tuve que salir por situaciones que no busqué y que no quisiera haber vivido. Deja uno el arraigo, los amigos, la cultura, y hay que empezar de cero”, así describe la afrocolombiana Xiomara Loango Carabali su llegada a Alemania.

Desde Hannover, la comunicadora habló en representación de los solicitantes de asilo en Alemania durante un foro virtual organizado por el Nodo Alemania, uno de los Nodos integrados por voluntarios en 23 países fuera de Colombia en apoyo de la Comisión de la Verdad, que celebró paralelamente, de manera híbrida, con reuniones virtuales y presenciales, el séptimo encuentro de reconocimiento al exilio, las víctimas y la población retornada.

Dicha comisión, creada en el marco del acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla FARC en 2016, busca reunir los testimonios de las víctimas que han tenido que huir de Colombia por la violencia para crear un relato colectivo que explique el conflicto armado. La entidad del estado colombiano creada en 2017, tiene previsto presentar a fines de 2021 su informe final. 

La violencia en Colombia sigue expulsando a su gente, sobre todo en regiones disputadas por cultivos ilegales.

La violencia en Colombia sigue expulsando a su gente, sobre todo en regiones disputadas por cultivos ilegales.

El éxodo colombiano sigue creciendo

Unos cinco millones de colombianos viven fuera de Colombia, entre ellos más de medio millón de personas han huido del país por el conflicto armado, según cifras de 2007 de la Agencia de la ONU para los refugiados, Acnur. "Desde entonces hasta ahora, una parte muy pequeña ha vuelto al país, pero sigue habiendo muchos que siguen emigrando, por eso decimos que hay más de medio millón de personas fuera delpaís debido al conflicto armado. Si a eso se suman los hijos nacidos en el exilio, que siguen siendo colombianos, nos acercamos a cifras más cercanas al millón", aseguró el comisionado Carlos Martín Beristáin, en una conferencia virtual.

El médico y psicólogo español, con una amplia experiencia en atención psicosocial de víctimas en el mundo, es el único extranjero que conforma la Comisión de la Verdad y está abocado a recabar los testimonios de esos cientos de miles de colombianos que viven en el exilio. Hasta el momento han sido recabados 1.200 testimonios.

"El primer testimonio de la comisión lo tomé yo. Era una persona que yo conocía, incluso lo había ayudado a salir del país porque era un defensor de DD.HH., que vivió atentados y cosas muy duras. Cuando tomé su testimonio percibí la dimensión de la cantidad de cosas no dichas, que permite no solo ver el miedo, que es común en casi todos los exiliados, sino entender el porqué", afirmó Beristáin.

Deutschland Carlos Beristain in Berlin

El comisionado Carlos Martín Beristáin.

En el foro de seis horas de duración que conectó a los distintos Nodos de voluntarios en el mundo con Colombia, se escucharon numerosos testimonios de colombianos exiliados que reflejaron la diversidad de ese éxodo. Un colectivo de distintas edades, procedencias y colores políticos que habló sobre los impactos de haber sido forzado a dejar su país y rehacer la vida en Europa o América.

El Nodo Alemania convocó a su propio foro que fue traducido al alemán de manera simultánea. Desde la firma de los Acuerdos de Paz, el 90% de las solicitudes de asilo por parte de ciudadanos colombianos que llegan a Alemania buscando refugio y protección son rechazadas debido a que el gobierno alemán considera que Colombia no está en guerra, explicó el abogado Fernando Ortega, de la Universidad de Maguncia.

Más allá del éxodo que comenzó en la década de los 60, el Nodo Alemania, creado hace un año y medio y apoyado por instituciones alemanas y el gobierno alemán, cuestionó la capacidad internacional para proteger los derechos de los migrantes que huyen de guerras y de conflictos internos.

Libyen I Flüchtlinge im Mittelmeer

Chalecos salvavidas fueron hallados en las costas del Mediteráneo, luego de que numerosos migrantes murieran ahogados en su viaje a Europa desde las costas libias.

Cadáveres vivientes

Ortega recordó la obra de Hanna Arendt, "Nosotros los refugiados", en donde la filósofa y teórica política de origen judío que tuvo que emigrar de Alemania huyendo del nazismo, reflexiona sobre la dimensión humana que significa ser refugiado, inmigrante, asilado, categorías que se diluyen todas en su obra. "Tenemos campos de refugiados con miles de personas en Grecia". Hannah Arendt dice que estas personas son cadáveres vivientes, son individuos mudos, que no tienen la capacidad de hacer efectivos sus derechos mínimos como seres humanos. "No tienen ni la posibilidad de ser escuchados al llegar a territorio europeo".

En un mundo lleno de conflictos, los colombianos constituyen la cuarta nacionalidad no europea en solicitar asilo en la Unión Europea, después de Siria, Afganistán y Venezuela.  La periodista Pilar Mendoza recordó que tan solo este año se han registrado 70 masacres en Colombia, así como 272 asesinatos, entre ellos de ex-combatientes de las FARC, una violencia que está creando nuevosmovimientos migratorios.

La Comisión de la Verdad ha capacitado a un ejército de entrevistadores que recaban los testimonios de las víctimas. En Alemania, una de las primeras en recibir esa capacitación fue la colombiana Carolina Mantilla, que tuvo que emigrar ella misma por la violencia que vivió desde muy pequeña en su natal Bucaramanga, cerca de la frontera con Venezuela. "La primera vez que salí de Colombia fue por el secuestro de mi madre. Es de un impacto que te marca para toda la vida. Es una secuela que una lleva. En Alemania encontré un proceso de sanación, encontré a muchos colectivos de organizaciones alemanas que han creado un espacio para que podamos hablar sobre lo que pasa en Colombia. En ese espacio hemos interactuado por muchos años, y te das cuenta que es como una cicatriz que te dejan en tu cuerpo y en tu mente, y además, lo más triste es que se transmite de generación en generación".

Berlin Treffen Wahrheitskommission Kolumbien

Carolina Mantilla recoge los testimonios de sus compatriotas en Alemania.

El primer grupo de entrevistadoras fue capacitado en Barcelona en 2019 por el comisionado Carlos Beristáin y el abogado colombiano Alejandro Valencia, también integrante de la Comisión de la Verdad. Poco después, el Nodo Alemania recibió el respaldo de organizaciones eclesiásticas alemanas y del gobierno alemán, a través del Instituto Colombo –Alemán para la Paz (CAPAZ), lo que permitió que hubiera un financiamiento estable para el trabajo de voluntarias.

La psicóloga psicoterapeuta Sonia Solarte trabaja en el grupo psicosocial. Se encarga del cuidado emocional de las entrevistadoras y de las personas entrevistadas. Ella explica que eso es necesario debido a que al recordar lo que provocó el exilio, las personas reviven experiencias traumáticas.

"Muchas personas han querido olvidar esas vivencias, lógico, porque son dolorosas. Hay personas que no alcanzan a llevarse nada, simplemente se van para salvar su vida, entonces este cuidado emocional lo consideramos esencial. La reconocida profesional afirma que Colombia es como seis países en uno, todas las regiones son muy distintas, de acuerdo a las costumbres, la cultura, el clima. Hay zonas de montañas, de llanos, regiones costeras en el Caribe y el Pacífico. Hay desiertos y nevados. Es muy diversa en cuanto a su población también. Lástima que no hemos aprendido a convivir, ni a valorar justamente esta diversidad como una de las grandes riquezas de nuestro país".