La Universidad de Antioquia y el neoliberalismo

11 Febrero, 2024

Por LUCERO MARTÍNEZ KASAB*

 En días pasados tuve la oportunidad de conocer la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia en la ciudad de Medellín de la mano de la doctora Olga Restrepo Espinosa, médica pediatra coordinadora del Área de Medicina de Adolescencia. A esta Universidad se la escucha nombrar desde la niñez porque allí estudiaron tantas personalidades de renombre nacional e internacional, familiares, amigos, alabando su nivel académico, ensalzando la pluralidad de pensamiento y su compromiso con la democracia en Colombia.

Hay árboles, pajaritos, olor a naturaleza, silencio de estudio, sonidos de música, pasos de docentes, risas de estudiantes, aroma de café, profesores eméritos como el médico cardiólogo Domingo Caraballo quien llena de sabiduría y simpatía los minutos que se comparten con él. Llama la atención las ventanas, la escultura, los callejones entre los edificios, las flores, los murales todo en una justa proporción que da gusto detenerse a observar. Subiendo en un lento ascensor en consonancia con la atmósfera apacible, limpia, acogedora de los recintos llegamos hasta el departamento de Extensión presidido por el doctor Joaquín Gómez Dávila, médico gineco obstetra.

Si Antioquia tiene una característica es su subjetividad educada y amable, la que encarna el doctor Joaquín Gómez que hace sentir tan gratamente a las personas a su lado, en su oficina nos saludó también su afable asistente, Alonso Escobar; luego se sumó el doctor Héctor Iván García, otro caballero cortés y encantador, médico epidemiólogo, docente del Instituto de Investigaciones Médicas y coordinador de la cátedra de Humanismo y Civilidad. En medio de una sociedad tan vaciada de espíritu humanístico conversar con la médica Olga Restrepo y los médicos Joaquín Gómez y Héctor Iván García sobre la importancia de la filosofía y demás ciencias sociales en la formación de los jóvenes fue altamente gratificante. El célebre dramaturgo francés Moliere en su obra El médico a palos escribió una frase genial el que sólo de medicina sabe, ni medicina sabe…, porque el ser humano es integral con su cuerpo, sentimientos, emociones y comunidad; cada vez más el mundo de la medicina se compromete a tratar de manera holística a los seres humanos.

Después, con ese ánimo optimista y cálido conocimos al doctor, Pablo Patiño Grajales, médico inmunólogo, decano de la Facultad de Medicina, feliz por la remodelación del auditorio contiguo a su oficina y por la próxima semana de la Cultura pues, dentro de su ideario está impulsar el humanismo donde le concede un papel fundamental a la ética, promueve una integralidad humana, académica, técnica, cultural y social para los estudiantes, administrativos y docentes desde su Facultad.

Muy pronto esta Universidad escogerá un nuevo rector o rectora quien deberá enfrentar un gran enemigo, el neoliberalismo, que no diferencia entre hombre o mujer. Hoy en día no se puede dar por sentado el género ni los apellidos ni el color ni el origen humilde o rico de los aspirantes a ningún cargo público o privado porque la concepción política del mundo no depende de esas condiciones así se las utilice hábilmente dentro de las actividades proselitistas.

Hoy, lo que de verdad revela cómo es la concepción política de alguien son sus acciones repetitivas a través de su vida, la constancia de una conducta, el sostenimiento de una postura, de unos ideales, de un estilo de vida a través de los años. Es posible que por la ambición de un cargo o por una convicción muy cierta un candidato pudiente económicamente se monte en bicicleta o en el metro; un rubio pronuncie discursos de igualdad; una mujer se muestre solidaria y todos sean sinceros o estén fingiendo. Las elecciones, cada vez más, son el tiempo de los disfraces; por eso, una línea de conducta a través de la vida marca una concepción del mundo y, eso, no se puede improvisar, esconder o camuflar.

No se puede creer en una persona que no respalda con su existencia lo que afirma, son los salvadores sin historia como sabiamente lo definiera el papa Francisco.  En lo formal, es definitivo el Plan de Desarrollo de cualquier aspirante a un cargo, las propuestas concretas en cada área, ahí, estará su visión humana, política y académica.  Tan importante como la línea de vida de una persona y el Plan de Desarrollo lo es el lenguaje que utiliza para uno formarse una idea de su visión del mundo. Se les sale la generosidad o la mezquindad; el despotismo o la democracia; la inclusión o la segregación; la traición o la lealtad o el frío silencio cuando se debe hablar…, el lenguaje es la abstracción de las acciones.

Hoy en día el neoliberalismo tiene un especial interés en penetrar la universidad pública porque, allí se forma el pensamiento crítico, democrático, autónomo, contestatario de la sociedad, no en la universidad privada que es afín a las ideas del establecimiento egoísta, individualista, mercantilista de hoy. La universidad pública es el contrapeso a las ideas económicas, sociales, filosóficas que predican la segmentación de la sociedad y la privatización de los derechos humanos. La universidad pública está hecha para quien no tiene dinero para estudiar en una universidad privada; es una puerta abierta sin restricciones al derecho de superación de los seres humanos porque, el estudio permite entrar al engranaje laboral desde donde el pobre podrá ganar dinero para alimentarse mejor. Si lo público deja de estar siempre abierto al pueblo, ¿dónde encontrará redención quien se dá de narices con las puertas cerradas de un mundo injusto?

Es noticia en estos días las palabras del gobernador de Antioquia sobre los estudiantes que demoran años en terminar sus carreras lanzando una suspicacia peligrosa sobre ellos y ellas pues, deja entrever en su mal intencionada frase que esos estudiantes permanecen en la institución por motivos ajenos al estudio. Una suspicacia de este tipo en un país, en una región como Antioquia bañada en sangre por comentarios parecidos de anteriores mandatarios es violencia fingiendo interés por los recursos económicos de la Universidad.

Si algo define al neoliberalismo es el argumento de lo económico por encima de lo humano cuando se trata de dirimir una situación social. Dentro de una sociedad capitalista donde el dinero es el dios argumentar lo económico se vuelve palabra sagrada y quien se niega a aceptar ese criterio por encima de lo humano es considerado un hereje y hasta ahí llega la discusión. No. La economía no es un dios, la economía está hecha para los seres humanos, no los humanos para la economía, en ese sentido, primero son las circunstancias y razones de cada caso estudiantil de quien se tarda en terminar sus estudios y, después, la preocupación por los números de la Universidad sin caer en los criterios que rigen las empresas; las universidades públicas no son empresas regidas por el incremento del índice de ganancia. Si esto no se tiene claro desde el Consejo Directivo con todos sus miembros, entonces, la universidad pública se degenera desde su esencia.

Es neoliberalismo desconocer los límites económicos que la sociedad le impone a los jóvenes para que puedan finalizar sus profesiones pues, tantas veces no tienen ni para alimentarse, por eso alargan sus estudios más allá de sus propios deseos, para eso es la universidad pública: para que estudien según las posibilidades de sus vidas y si se demoran no es porque quieran, sino porque la estructura socioeconómica de nuestro país les obliga a extenderse en el tiempo.

Es neoliberalismo argumentar la necesidad de modernizar a la universidad pública, que se traduce en desmontar las políticas públicas que favorecen a los pobres. Modernidad, palabra sobre la que han cabalgado las medidas que privatizan los DDHH en todo el mundo; con su uso han desequilibrado a la sociedad privilegiando a unos en detrimento de otros. No. La Universidad no necesita modernizarse, lo que necesita es humanizarse, como es el deseo loable de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia.  

Buena suerte a este insigne centro educativo en la elección de su nuevo rector o rectora. Las instituciones no se hacen solas, son el reflejo de la visión del mundo del humano que las dirige, así como esa bella arquitectura de la Facultad de Medicina refleja el espíritu de quienes la imaginaron desde la pluri-versidad y no desde la uni-versidad lanzando un mensaje al futuro de amplitud, justicia, calidez para formar espíritus solidarios que resistan los mezquinos a través del paso del tiempo.

 

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