Colombia en la Cumbre Ambiental COP28 - Dubai

03 Diciembre, 2023

Por LUCERO MARTINEZ KASAB

 Falleció en estos días uno de los hombres más representativos del imperio norteamericano en cuanto a la convicción de que son superiores al resto de los humanos de la Tierra, Henry Kissinger. Ejerció el poder en la sombra estadounidense durante la mitad del siglo XX y parte del XXI, eso confirma, que, salvo contadas excepciones, el verdadero poder está en quien asesora no en quien ejecuta. Y este hombre siempre vestido de negro, que nunca se quitaba sus gafas, que apareció en los periódicos y revistas de todo el mundo durante casi un siglo fue el ideólogo de ese monstruo político que es Estados Unidos: pregonando la democracia mientras crea dictaduras en las democracias de América Latina; alimentando las ansias de poder con cada invasión; sembrado la discordia alrededor del mundo. Los medios funcionales al sistema norteamericano alaban la vida de Kissinger y deploran su muerte, pero los pueblos sufridos sienten que se fue, sencillamente, un ser malévolo, y yo estoy de acuerdo, entonces, entre escribir sobre la crueldad de este tipo y la Cumbre ambiental en Dubai donde Colombia en cabeza del presidente Petro tiene una trascendental cita, preferí esto último que llena de gozo.

La COP28 es la conferencia sobre el cambio climático de la ONU, que este año se celebra en Dubai, una ciudad de los Emiratos Árabes, en el Golfo Pérsico, que, desde 1966 gracias al petróleo tuvo un crecimiento vertiginoso observable en su arquitectura deslumbrante y artificiosa donde sobresalen los edificios inmensos y la construcción de un archipiélago de cinco islas para incrementar su atractivo turístico. A pesar de su riqueza hay una explotación brutal de la mano de obra de los inmigrantes que viven en unas condiciones miserables; es el capitalismo en su repugnante esplendor. La cumbre del cambio climático COP28, la que tiene como objetivo lograr el descenso en el uso de los combustibles fósiles, se hace en un país donde se vive del petróleo, un paraíso artificial donde se derrocha el dinero mientras se enferman y mueren los obreros. ¿Contradictorio? ¿Una estrategia de publicidad? ¿Una forma de soborno para quienes luchan contra el uso de los derivados fósiles? ¿El inicio de una concientización sobre el cambio climático?

Por eso da tanto gozo ver a un presidente de un país suramericano como Colombia, sin ese dinero que ostenta Dubai, hablar con tanta valentía como lo hace Gustavo Petro convencido de que la Selva del Amazonas representa para el Planeta mucho más que todos los edificios, islas y petróleo de Dubai y, así, proponerle a los árabes y a los millonarios del mundo cambiar la estructura de financiamiento del mundo para poder avocar salidas reales, efectivas, a la crisis climática y, además, poner en su sitio a la ley del capitalismo, la ¨rentabilidad¨, la diosa intocable de este sistema económico, cuando dice  la transición de la energía carbonizada a la descarbonizada no es rentable. La mayor parte del esfuerzo no se mide en rentabilidad, por ejemplo, salvar la Selva Amazónica, no es rentable, lo rentable ha sido destruirla (¿Habrán comprendido con esta frase la brutalidad de lo rentable?)  la mayor parte del esfuerzo para salir de la crisis climática no se mide en rentabilidad. Por eso, el capital privado no va a llegar a ese esfuerzo, va a llegar a los esfuerzos rentables por eso, la mayor parte del esfuerzo tiene que ser público. Y dando por descontado que los millonarios capitalistas prefieren que se destruyan las posibilidades de vida humana en la Tierra por el calentamiento climático que renunciar a las rentas ni les propone que hagan parte de la solución, prescindió de ellos (¿no se dieron cuenta los millonarios en qué nivel de estulticia los dejó?). No se cansa de concientizar que este fenómeno es un problema extraordinario para la humanidad nunca lo hemos vivido por eso, las soluciones son también extraordinarias. Su audaz propuesta es canjear la deuda de los países por acción climática.

Cuánto arrojo, cuánta temeridad, cuánto coraje el del presidente Petro al reclamarles a las potencias mundiales, a los líderes millonarios, capitalistas, indolentes la indiferencia ante el genocidio que Israel comete contra Palestina mientras que los pueblos del mundo sí salen a las calles a protestar. No entró en miramientos para llamar las cosas por su nombre, que este genocidio es Hitler entrando en el siglo XXI y, que son los ricos de Europa y de EEUU los grandes contaminantes que nos llevan a todos a la crisis climática.

Esta edad de la cultura que nos tocó vivir llamada Modernidad donde los europeos y los norteamericanos se erigieron como el paradigma de lo superior frente a las demás culturas del mundo, que se han engreído de sus grandes fortunas amasadas a costa de la esclavitud y la explotación de otros seres humanos, que se han creído con mayor capacidad de razonamiento y formación, de inteligencia, que ostentan una cantidad enorme de premios Nobel en todas sus categorías, no son capaces, ahora, de salvar el Planeta ni salvarse a sí mismos, no saben buscar la vida porque, no los guía el respeto por ella y por la naturaleza; por eso no saben ahora cómo salvarse. No es un español, ni noruego, ni ruso, ni alemán, ni inglés, ni francés, ni israelí, ni gringo quien está defendiendo al Planeta, es Gustavo Petro, originario de allá de América del Sur, el continente saqueado por Europa y Estados Unidos (esas ironías de la vida), con sus gentes despreciadas por los españoles, nacido en un pueblo de la Costa Atlántica, Ciénaga de Oro, de familia sencilla, sin abolengos al estilo de la costumbre de la élite de este país pero, con el linaje de la honestidad y la decencia de miles de familias en Colombia que le duele su tierra donde está gran parte de la Selva del Amazonas, pulmón del mundo junto con otras del África.

La notoriedad de Gustavo Petro ha ido en aumento a medida que intervenía en los diversos escenarios internacionales donde iba llamando las cosas por su nombre con suficiente conocimiento y elocuencia, no sólo para denunciar la crisis climática, sino también las injusticias sociales donde hoy sobre sale el genocidio de Israel contra Palestina ofreciendo posibles soluciones que tiene a la gran comunidad internacional en una sin salida ante el exterminio de Palestina y el calentamiento de la Tierra. Ahora los grandes líderes como el secretario de la ONU Antonio Guterres o el presidente de Francia, Emmanuel Macron y algunos presidentes de los países africanos se le acercan con gran simpatía y respeto en señal de reconocimiento a su liderazgo.

La propuesta económica audaz del presidente Petro de canjear deuda de los países por acción climática deja pálida, deslucida, mediocre a las propuestas de ciertos economistas europeos que marcaron este descalabro mundial con el capitalismo al hablar de la ¨mano invisible del marcado¨ para el equilibrio de la oferta y la demanda y de que el Estado debe entregarles a los entes privados el manejo de las instituciones porque, no hay necesidad de que el Estado sea un organismo regulador de las desigualdades sociales. La propuesta del presidente Petro tiene en cuenta a los más pobres y a los ricos es economía eco social, una propuesta para el presente inmediato del siglo XXI y para el futuro de muchos siglos, si acaso no nos extinguimos antes. Para pagarle al presidente de Colombia, Gustavo Petro, un hijo del pueblo, por lo que está haciendo por el mundo no alcanza todo el petróleo y el oro de los Emiratos Árabes Unidos.

 

Magíster en Filosofía - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.